04 diciembre 2013

BOLAS DE MADERA Y BALAS DE CAÑÓN

Si dejamos caer desde lo alto del televisor a “Psicosis”, la inmortal película dirigida por Alfred Hitchcock, y “Bates Motel” (TNT), la mortal serie de televisión creada por Carlton Cruse, ¿cuál llegará antes a nuestros corazones? No hay duda. Llegaría antes “Psicosis”. ¿Por qué? Porque Hitchcock y el cine pesan más que Cruse y la televisión. ¿Qué ocurre si  tiramos desde lo alto de la torre inclinada de Pisa una bola de madera y una bala de cañón? Aristóteles diría que llegaría primero la bala de cañón, pero Galileo demostró que la bola y la bala llegaban al suelo al mismo tiempo. Los nuevos aristotélicos no están dispuestos a admitir que la gravedad audiovisual imprime la misma aceleración a todos los cuerpos, se llamen “Psicosis” o se llamen “Bates Motel”, así que creen que es imposible que una precuela de un clásico indiscutible consiga conectar con el mito de Norman Bates. Pero el experimento que, según la leyenda, realizó Galileo en la torre de Pisa nos enseña a ser humildes. Una bala de cañón no tiene por qué ganar siempre la carrera a una bola de madera.

Aristóteles se equivocaba porque no podía saber que la gravedad imprime la misma aceleración a todos los cuerpos, pero también es cierto que el rozamiento del aire (es decir, de la historia del cine y del prestigio de grandes directores como Hitchcock) hace que una película como “Psicosis” y una serie televisiva como “Bates Motel” caigan con diferente aceleración. Por eso muchos miran “Bates Motel” con ojo aristotélico y colmillo retorcido, y eso les impide disfrutar todos los martes con una serie original,  estupendamente escrita y mejor interpretada por Freddie Highmore (el joven Norman Bates) y Vera Farmiga (la madre de Norman). “Bates Motel”, como la bola de madera, es también lo bastante humilde como para hacer constantes homenajes a “Psicosis” sin traicionar su leyenda en blanco y negro, y la ciudad de White Pine Bay esconde tantos secretos como Twin Peaks, Banshee o la casa de Norman Bates. Si consideramos el rozamiento del aire despreciable o, todavía mejor, si dejamos caer a “Psicosis” y a “Bates Motel” en el vacío, los aristotélicos se pasarían al bando de Galileo. “Psicosis” siempre será “Psicosis”, pero sin rozamiento o en el vacío algunas bolas de madera caen como si fueran balas de cañón.