24 diciembre 2013

ROSSANA NO ESTÁ

Todas las cadenas televisivas de buena voluntad podrían haber ocupado gran parte de su programación con películas protagonizadas por los recientemente fallecidos Joan Fontaine, Peter O´Toole y Eleanor Parker. El mundo es todavía más feo sin Joan, sin Peter y sin Eleanor, pero la programación de Antena 3 sería más bella con “Rebeca” o “Sospecha”, el abismo de Telecinco sería menos tenebroso con “Lawrence de Arabia” o “Lord Jim” y hasta los debates de “Tiki-taka” en Cuatro serían más soportables si después pudiéramos ver “Cuando ruge la marabunta” o “Con él llegó el escándalo”. La muerte de Lolita Sevilla, inolvidable intérprete de la canción dedicada a los americanos en “Bienvenido, míster Marshall” (“americanooooos, os recibimos con alegríaaaaa…”), merecía también el homenaje de La 2, su lugar natural en estos tiempos de hielo y fuego. Pero, ¿por qué todas las cadenas del mundo no rinden homenaje a la quinta estrella del cine que el mes de diciembre nos ha robado? ¿Por qué nadie habla de Rossana Podestà, una de las más bellas y encantadoras actrices del péplum?

¿Por qué TVE no dedica un día entero a programar “Helena de Troya”, “Ulises” y “Sodoma y Gomorra”? ¿Por qué Ana Blanco no finaliza un telediario citando el poema de W.H. Auden que recita Matthew en “Cuatro bodas y un funeral” en homenaje a Gareth? “Que los aeroplanos que gimiendo dan vueltas en lo alto escriban en el cielo ´Ella ha muerto´; que pongan pajaritas de papel en los cuellos blancos de las palomas, que los policías se pongan guantes negros…”. ¿Por qué los profesores de griego no suspendieron las clases, ni llenaron los institutos de flores rojas en homenaje a Helena de Troya y Nausícaa? ¿Por qué el cine popular no está de luto riguroso? ¿Por qué los que crecieron viendo películas “de romanos” en los cines de barrio no se sienten estos días un poco más solos, un poco más perdidos, un poco más tristes y mucho más seguros de que no todo tiempo pasado fue peor? ¿Por qué Rossana y el péplum no están en nuestros corazones a la altura de Joan y Hitchcock, de Peter y el desierto, de Eleanor y la marabunta, de Lolita y Berlanga?

Rossana Podestà ya no está con nosotros. Está en el gallinero del Olimpo, haciendo compañía a Steve Reeves y otros héroes del cine de barrio.