19 diciembre 2013

PATRIOTISMO Y CHARCUTERÍA



Al menos hemos avanzado en algo. Si clásicamente el patriotismo era el engañabobos al que se invocaba para convencer a la peñita de que fuera a morir a la guerra, ahora el patriotismo es el engañabobos al que se invoca para convencer a la peñita de que compre Campofrío. En el fondo sigue siendo la misma mierda, con la única y muy significativa diferencia de que antes la carne picada que patrocinaba el patriotismo era de humano reventado a cañonazos, mientras que ahora la carne picada suele pertenecer a cerdos y pavos, está asada, e incluso se le ha rebajado el contenido en grasa y sal. Es un avance, aunque sólo sea porque los niveles de colesterol y sodio de los cadáveres de las guerras acostumbraban a alcanzar magnitudes muy poco saludables.

Insisto, hemos mejorado. Antes el modelo de compatriota era el héroe, y los valores que le constituían tenían que ver con la valentía, la fortaleza y esa capacidad para mantener la vista fija en el horizonte mientras ondeaban banderas. Ahora el modelo de compatriota es el coleguita enrollao, y en su cartera de valores figuran -y cito- “hablar a gritos como si estuviéramos sordos e invitar aunque no tengas un duro”. En el fondo sigue siendo la misma mierda, poniendo una emotiva trivialidad donde antes estaba una solemnidad guerrera. Hemos cambiado al general Moscardó por Chus Lampreave; mejor, porque nadie se imagina al militar con Almodóvar diciendo que ya le gustaría a él mentir, ya, pero que no puede debido a que es testigo de Jehová.

En el primer capítulo de la primera temporada de “Mad men”, Donald Draper interrumpe a una mujer que le habla de amor en un bar: “Lo que usted llama ‘amor’ lo inventamos hombres como yo para vender medias”. Es cierto, como también lo es que “esa manera nuestra de ser” de Campofrío se ha inventado para vender salchichones -y el “derecho a decidir” de Mas para vender butifarras-. La ideología y la charcutería están más relacionadas de lo que parece, y uno de sus principales puentes lo cruzan los pastorcillos en los belenes de Navidad.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Jaja en el clavo !