06 diciembre 2013

LOS CRÍMENES DE RIOFRÍO DE ALISTE

Creo que lo mejor que se puede decir de la serie “Los crímenes de Fjällbacka” (Canal+) es que recuerda a la entrañable “Se ha escrito un crimen”. De acuerdo, Erica Falck no se parece en nada a Jessica Fletcher, pero las dos son escritoras y aficionadas a meter las narices en crímenes que no huelen pero sí apestan. “Los crímenes de Fjällbacka” está inspirada en los personajes creados por la escritora sueca Camilla Läckberg, así que el frío y los nombres exóticos (al menos para nuestros oídos) dan un interés añadido a las tramas de la serie, como si la vida cotidiana de Fjällbacka nos fuera familiar y, a la vez, absolutamente extraterrestre. Si la serie sueca se titulara “Los crímenes de Riofrío de Aliste” y estuviera protagonizada por Clara Morán y su marido Basilio Antón, seguro que perdería algo de atractivo para los espectadores españoles, pero arrasaría en los países nórdicos. En Fjälbacka hay, como vimos en el primer capítulo, un busto de la actriz sueca Ingrid Bergman, y en Riofrío de Aliste habría un busto del poeta zamorano León Felipe. Y todos contentos.

Pueblecitos como Cabot Cove, donde vive Jessica Fletcher, o Fjällbacka, donde viven Erica y su marido Patrik, son en apariencia tranquilos, apacibles, discretos y amigables, pero esconden profundos secretos y horribles crímenes. En el Nueva Jersey de “Los Soprano” la porquería está a la vista de todo el mundo que quiera verla, aunque Tony Soprano se dedique oficialmente a la gestión de residuos. En Fjällbacka la porquería no se ve porque el pueblo es como un inodoro con tubería en U, ese fascinante invento que evita los malos olores en nuestros cuartos de baño. Las tuberías en U de Fjällbacka hacen que los malos olores de las rencillas, envidias y heridas sin curar no salgan a la superficie, pero para eso están la sagaz Erica y el concienzudo Patrik, para arrancar las tuberías y dejar al descubierto los pozos negros y las aguas residuales. “Los crímenes de Fjällbacka” se nutre de los malos olores que producen los blancos y fríos inodoros suecos después de que Erica husmee en las tuberías. Supongo que en Riofrío de Aliste las tuberías también evitan algún que otro mal olor pero, a diferencia de Erica, Clara resolvería los crímenes después de sembrar patatas y amasar el pan. Los castellanos son así. Los suecos son del más allá.