02 diciembre 2014

EL ADULTO FRANCISCO NICOLÁS


El caso del pequeño Nicolás nos enseña que la Transición fue un error y que la Constitución debe ser reformada. Quienes votaron el seis de diciembre de 1978 fueron los españoles mayores de edad, pero fueron unos tontos irresponsables que aprobaron que la mayoría de edad bajara de los 21 a los 18 años. Y así nos va. Si los mayores de edad de entonces ya eran como eran, los de 18 de hoy lo son más. Como diría la madre de Forrest Gump, son unos tontos porque hacen tonterías.

Es lo que dijo la tele tras las horas y horas de análisis que diferentes programas han dedicado al pequeño Nicolás en las últimas semanas: Francisco Nicolás Gómez Iglesias es un niño, un chico, un mozalbete, un crío, un chiquillo de 20 años. Y lo que hace son niñerías, chiquilladas, travesuras propias de su condición inmadura e irresponsable. Todos los que han tenido trato con él y le permitieron llegar donde llegó, suscriben encantados este planteamiento que los exime de tener que dar explicaciones. ¿Cómo van a tener que dar explicaciones sobre lo que hace un niño? Que se le apode “pequeño” Nicolás y todos lo aceptemos es su mayor triunfo. Que Francisco Nicolás Gómez Iglesias salga en la tele diciendo que él no es el “pequeño” Nicolás, sino Fran, es lo más importante que ha dicho este señor ante una cámara y, seguramente, fuera de ella.

Alejandro Magno fue rey a los 20 años. ¿Conquistar el mundo conocido fue una travesura? Al gran actor Peter Ustinov no le querían dar el papel de Nerón en “Quo vadis?” (Mervyn LeRoy, 1951) por ser demasiado joven. Ese año cumplió los 30 años, los que tenía Nerón… cuando murió. Nos empeñamos en negar que Fran sea un adulto mientras aceptamos encantados que unos señores de 35 años estén en “Gran hermano” viviendo como niños y hablando de niñerías. Si se trata de eso, seamos coherentes. Modifiquemos la Constitución, subamos la mayoría de edad hasta la edad de Mercedes Milá o Esperanza Aguirre y que sea lo que Dios quiera.