06 diciembre 2014

JUAN COTINO METE LA PATA


Todos contra el paro. Cada posibilidad de empleo, cada puesto laboral y cada hora de trabajo cuentan. Ahí están los números de parados registrados para demostrar el movimiento andando: cada vez que se hacen públicos los datos del paro, unos cuantos presentadores, analistas y tertulianos tienen tajo en la tele desglosándolos, comparándolos, analizándolos. Aquí no se tira nada: incluso el paro da trabajo. Lo que no tiene perdón es que haya personas que, en vez de colaborar, molesten.

Por ejemplo, el exdirector de la Policía, exdelegado del Gobierno, exdiputado, exconsejero de un montón de cosas, exvicepresidente y expresidente de las Cortes Valencianas. En el pasado, Juan Cotino colaboró con el empleo en televisión con tal entrega que mandó su carrera política a freír churros. Su desplante a Jordi Évole cuando este le preguntó por el accidente del metro de Valencia fue antológico. Gracias a esta inolvidable colaboración con “Salvados”, el programa ganó audiencia, fue premiado, se afianzó en la parrilla y, por tanto, consolidó sus puestos de trabajo. Por eso sorprende el cambio que se ha producido recientemente en la relación de Cotino con el medio televisivo.

En efecto, cuando iba a declarar como imputado en uno de esos muchos casos de corrupción que tanta y tan buena carga de trabajo están proporcionando a los trabajadores de los telediarios, Cotino dijo a los periodistas: “Puedo haber metido la mano, pero nunca la pata”. ¡Puedo haber metido la mano, pero nunca la pata! Cotino, por Dios, una cosa es ayudar a los informativos sirviendo el titular en bandeja y otra es que estropees el trabajo de tantos y tan buenos currantes como hay haciendo guiones, vídeos, reportajes o presentaciones cachondas en los programas de humor que salpimentan la parrilla televisiva. Soltar tú los chistes, destripar su trabajo, hacer innecesarios a los guionistas y mandarlos al paro no es la manera de sacar adelante España. Si ya no quieres colaborar, Cotino, por lo  menos no molestes metiendo la pata después de haber metido la mano.