04 diciembre 2014

NOVENTA PÁGINAS DE DIÁLOGO


No conozco las caras de los protagonistas de mi serie favorita. Es muy raro, lo sé.  Déjenme explicarlo: tanto me gusta “The newsroom”, la colosal serie de Aaron Sorkin, que devoro las emisiones que hace Canal+ Series a los pocos días de su emisión en los EE.UU. Son en versión original subtitulada. Y ahí está el problema. El guión de una serie normal ocupa unas cuarenta páginas por capítulo, y la mayoría de las líneas de díalogo son breves; por el contrario, "The newsroom" funciona a base de capítulos con guiones que oscilan entre las ochenta y las noventa páginas, y la longitud media de las líneas de diálogo es muy larga. Noventa páginas en cincuenta y cinco minutos. Prueben a leer esa cantidad de texto en esa cantidad de tiempo. Ya les adelanto yo el resultado: no hay forma de tener libre una décima de segundo para fijarse en las imágenes.

“The newsroom” es una talk series, híbrido entre los talk shows y las series; practica de forma brillante el género de acción, pero es una acción exclusivamente verbal; es la prueba de que el diálogo es la solución a todos los problemas, sí, pero también es su causa. El resultado es que me paso una hora a la semana leyendo a toda velocidad los subtítulos en la parte inferior de la pantalla. Un parpadeo a destiempo y las ocho tramas enrevesadas que se cruzan en cada conversación pueden dejar para siempre de ser comprensibles. La serie es irresistiblemente apasionante, pero debo confesar que tras dos temporadas y media aún no he encontrado un instante de descanso en la lectura para subir la mirada a la parte de arriba de la pantalla y verle la cara a los protagonistas.

¿Cómo será Will McAvoy, cómo será McHale? ¿Charlie Skinner tendrá la cara que he imaginado a partir de su voz? Sólo faltan dos semanas para el final definitivo de “The newsroom”, y supongo que entonces volveré a ver los capítulos mirando a la cara de los protagonistas. Puedo esperar. Si está escrita por Aaron Sorkin, una palabra vale más que mil imágenes. Imaginaos las imágenes que valen las noventa páginas de diálogos de cada capítulo de “The newsroom”.