14 diciembre 2014

NUEVAS ETIQUETAS TELEVISIVAS

Entró en vigor ayer la nueva normativa que regula la información que debe aparecer en las cabeceras y los títulos de crédito de los programas de televisión. Se trataba hasta ahora de un ámbito no regulado que permitía que cada productora tomara sus propias decisiones a este respecto. El resultado era una gran cantidad de títulos de crédito que aparecían al final -cuando el espectador ya había visto el programa- y no al comienzo del espacio. En ocasiones los títulos pasaban a una velocidad muy alta, o se cortaban a la mitad, o no informaban sobre aspectos fundamentales de la composición del programa que ahora sí deberán destacarse.

Todos estos problemas desaparecerán con la entrada en vigor de las nuevas normativas europeas. De entrada, la información sobre el espacio televisivo deberá incluirse al inicio del mismo, para que el consumidor pueda elegir entonces si continúa viéndolo o no. Se informará de su duración, de cuántas interrupciones publicitarias tendrá y de qué duración serán. Se indicará al género al que pertenece el programa -reality, magacín, telecomedia...- y sus contenidos ideológicos, destacando en una tipografía especialmente llamativa los aspectos ideológicos -como el machismo, la religiosidad, el patriotismo, las creencias paranormales- que pudieran provocar violencia, reacciones alérgicas u otros inconvenientes. El nombre de los presentadores, invitados o actores protagonistas también deberá figurar en la información de la cabecera del programa acompañado de una fotografía reciente que permita su identificación por parte del público.

Y todo ello se deberá ofrecer a una velocidad pausada que permita su lectura sin problemas a un espectador de competencia lectora media. Las cadenas cuentan ahora con un plazo de 15 días para adaptarse a la nueva normativa. Un organismo europeo unificado -el European Council for the Homologation of Viewers Friendly Credits on TV Shows- velará por su cumplimiento y podrá aplicar multas de hasta 150 millones de euros a las productoras que no la respeten.