30 abril 2015

"COCRETAS" DE CHORIZO



Si un día en la tele alguien dice “cocretas”, en vez de “croquetas”, no pasa nada. Un lapsus lo tiene cualquiera. Peor es que Dolores Cospedal diga “Hemos trabajado mucho para saquear a nuestro país”, y tampoco pasa nada: solo obliga a los guionistas de “El intermedio” a esforzarse más para que la realidad no los deje atrás. Lo realmente preocupante es que toda una cadena como Telecinco dependa durante un trimestre de tonterías tan tristes como que Belén Esteban diga “cocretas”, le dediquen horas de televisión al acontecimiento y compongan un rap alusivo para poder seguir rellenando su modelo televisivo de usar y tirar. Sobre ese fondo oscuro brillan noticias que de otra manera no tendrían mayor importancia. Como la repercusión que logró en las redes sociales un comentario de Vicente Vallés en “Antena 3 Noticias”. Vista la importancia que se dio a las estúpidas “cocretas”, es de justicia quitarse el sombrero y reproducir las palabras de Vallés:

“Uno de los aspectos interesantes y curiosos que los casos de corrupción de todos los partidos han aportado a la reciente historia de España es la tendencia natural de los imputados a despejar la acusación en tres direcciones. O culpan a un subordinado, o culpan a un superior o culpan a alguien que ya ha muerto. Si todas esas excusas fueran ciertas, estaríamos ante la constatación de que en España muchos que quienes ocupan altas responsabilidades políticas son incapaces de gobernarlas. Sería su reconocimiento en la torpeza en la elección de colaboradores y de su ineptitud en el control de lo que se hace bajo sus órdenes. Un alto dignatario político que se enfrenta a la Justicia suele verse ante la tesitura de ser tomado por ladrón o ser tomado por tonto. Y suele preferir lo segundo. Probablemente porque el robo está penado por la ley, mientras que la inutilidad solo la castigan los medios de comunicación. De hecho muchos de aquellos que han preferido pasar por incompetentes antes que por corruptos han renovado sus cargos en las urnas”. A ver ahora quién hace un rap a las “cocretas”… de chorizo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Alguien puede pensar que el cerebro de Belén Esteban no es el mismo de siempre, no lo creo. Antes era una choni pueblerina que gustaba de los toros Su chonismo fue bien recibido mientras era una choni más. Fue haciendo dinero haciendo de choni mientras cambiaba de barrio y tenia una vida más próspera, y ahora, después de hacerse la choni, ha llegado a creérselo, así que ahora es una choni más en el punto de partida.

Despues de todo lo que ha vivido, su cerebro no ha cambiado... no envidio su vida.