06 abril 2015

YA SÓLO NOS QUEDA FRANK

¿No tienen la sensación de que el fin de “Mad men” es también el fin de toda una época en las series de televisión actuales? Empecé a pensar en ello por primera vez cuando terminó “Boardwalk Empire”, pero de aquéllas todavía los publicistas de Madison Avenue mantenían encendida la llama de los grandes personajes protagonistas como columnas maestras de las grandes series de televisión. Terminó “House”. Terminó “Breaking Bad”. “Homeland” se convirtió en otra cosa tras la muerte de Nicholas Brody. Habían acabado hace ya mucho “The Sopranos” y “The wire”. Todo el mundo habla sobre la Edad de Oro de las series de televisión, y a lo mejor esa Edad de Oro comienza a desvanecerse delante de nuestras narices. No vale “Juego de Tronos”. “True Detective” se abre y se cierra cada temporada, por lo que no es comparable a las otras series. “Orange is the new black” no es más que un gigantesco anuncio de jabón Dove. Aún es muy temprano para echar las campanas al vuelo con “Better call Saul”. “The Walking Dead” ya es pura inercia. Sí, sigue siendo interesante “The good wife”, pero, bah...

Y es curioso, porque en el fondo “Mad men” trata sobre el choque entre los años 50 y los años 60, es decir, sobre el final de una época y el comienzo de otra en la sociedad norteamericana y sobre cómo los publicistas fueron los verdaderos creadores de ambas. Don Draper se marcha al cielo de los grandes protagonistas para sentarse al lado de Walter White y Tony Soprano, y ya empieza a haber más y mejores personajes en el reino de las series del pasado que en la república de las series actualmente en emisión. Nadie espera el regreso de David Simon o Aaron Sorkin.  De pronto, sin que nadie lo esperase, todo el peso de la Edad de Oro de las series de televisión acaba de recaer sobre “House of Cards”. Ya sólo nos queda Frank Underwood. Pero no hay que preocuparse: el cuadragésimo sexto presidente de los Estados Unidos es lo suficientemente malvado como para cumplir esta tarea sin dejar de orinar sobre la tumba de su padre.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No comentare este post ya que no lo he leído todavía.Pero quiero hablar con usted ya que tenemos una relaciona amor-odio aunque lo desconozca.Por usted empiezo el periódico por detrás y me encanta como escribe y analiza la televisión ( también cuando escribe en la sección deportiva). Odio ya que como es lógico no estamos de acuerdo en todo y a veces (desde mi ignorancia y juventud ) creo que es demasiado sensacionalista. Aunque claro escribe sobre TV.... ha tenido patinazos y me he enfadado con usted pero eso es bueno ya que por lo menos provoca reacción. Le dedico estas lineas para que siga escribiendo mejor que nunca y que sepa que por lo menos una persona le lee jajaja aunque esto es falso.Siga igual,yo seguiré esperando leer sus artículos.

Antonio Rico dijo...

Vivan las relaciones amor-odio. Al menos son mejores que las relaciones odio-odio. Jajaja. No, en serio, muchas gracias por tu mensaje. No olvides que son 362 columnas al año; es imposible no pegar patinazos, no dar brochazos algo imprecisos, y, sobre todo, no estar en ocasiones agarrado a un clavo ardiendo. Seguro que la mayoría de tus enfados están justificados.