18 junio 2015

¡EL PROGRAMA DE NORMA DUVAL PARA EL PRIME TIME DEL SÁBADO! (aka YA LLAMO YO A NORMA)


Bien, bien. Lo estamos haciendo bien. El plan está funcionando según lo teníamos previsto. Parecía que cargarse el prestigio de la televisión pública y la propia televisión pública en sí iba a ser una tarea muy difícil que requeriría de medidas extremas. Pero poco a poco lo estamos consiguiendo. Esfuerzo, constancia, afán de superación por hacerlo cada día un poquito peor que el día anterior. Ahí está la clave. Y un equipo volcado de corazón en este arduo empeño. Primero fue el éxito, es decir, el fracaso del programa de José Luis Moreno. El listón quedó muy alto, pero el fracaso, es decir, el éxito del programa de Ernesto Sáez de Buruaga consiguió superarlo. Bien, bien. Ni un paso adelante. Cada décima de audiencia perdida es un logro. Hay que cuidar minuciosamente que cada espectador que deja de vernos no vuelva jamás a sintonizar La 1. Cada semana, una nueva alegría; cada programa que estrenamos, un poquito peor.

Hoy os he reunido aquí para felicitaros por este nuevo desprestigio: hemos logrado cancelar “Jugamos en casa” al cabo de poquísimas ediciones. Bien, muchachos. Y arriba en la dirección saben que esto era más complicado de lo que parece: “Jugamos en casa” era un formato de la NBC de éxito por todo el mundo. Para cagarla bien cagada esta vez hacía falta una selección muy especial de los invitados, una realización peculiar y, sobre todo, un valiosísimo fichaje con las garantías de Los Morancos. Pero esto no ha terminado. Ahora no podemos dormirnos en el fracaso. Continuamos con nuestra hoja de ruta. Ya estamos ultimando el programa de Bertín Osborne. Tres, cuatro semanas como mucho. No más. Después se retirará por baja audiencia. Y cuando tengamos a la televisión pública completamente noqueada llevaremos a cabo la solución final, la que nadie espera, la que aún no hemos filtrado a la prensa: ¡el programa de Norma Duval  para el prime time del sábado! Nadie tendrá argumentos para negarse a que TVE cierre, o se privatice, o se reconvierta en una teletienda o en un salón de peluquería canina. Manos a la obra. Ya llamo yo a Norma.

1 comentario:

TELEpatético dijo...

Qué grande eres, joder! Muy buena crítica.