02 junio 2015

TELE CATÓDICA, APOSTÓLICA Y ROMANA



Francisco, el que hoy oficialmente manda más de los dos papas del Estado Vaticano, dice que hace años que no ve la tele. Un sinsentido, teniendo en cuenta que posee varias cadenas de televisión en todo el mundo que, como poco, soplan tanto y llegan tan lejos como lo hacía el Espíritu Santo en aquellos tiempos en que el hombre, en su infinita indefensión e ignorancia, no había inventado la válvula de vacío ni la pantalla de barrido. Es como si Felipe, el que hoy oficialmente manda más de los dos reyes de la marca España, dijera que no consume productos con denominación de origen española. Algo que sabemos que no ocurre porque Felipe y toda su familia consumen de lo lindo, vaya si consumen.

¿Tan mala es la tele que el papa la evita? Si es así, no solo el papa, sino todos los católicos deberían evitarla. Además, el Estado Vaticano debería cerrar las cadenas que posee por todo el mundo (incluida 13TV en España) para no propagar el mal en el mundo. Y da igual si da pasta: el dinero fácil no es motivo para ofrecer al rebaño un menú que el pastor no está dispuesto ni a probar. ¿O la tele no es mala sino gratificante, entretenida y divertida, pero el papa la evita porque la virtud está en la mortificación y la huida de los placeres mundanos? Si es así, no solo el papa, sino todos los católicos deberían dejar de verla. Además, el Estado Vaticano debería cerrar las cadenas que posee por todo el mundo (incluida 13TV en España) para evitar que las tentaciones del mundo aumenten y, sumadas a las ya muy numerosas tentaciones del demonio y la carne, alejen al rebaño del camino de la virtud por el que debería transitar no solo el pastor.

Es así: un general ha de comer del rancho de sus soldados, y con más motivo si cocina él. Por ejemplo, Francisco podría explicar por qué es mejor no ver, como vimos aquí en los informativos, cómo en el metro de Valencia dos empleados de una empresa de seguridad privada armados con porras pegaron a un ciudadano por llevar los pantalones “medio bajados”. Tal vez prefirieran que los bajara del todo y así no solo ellos habrían quedado, como quedaron, con el culo al aire.