15 junio 2015

GATILLOS Y LABIOS


¿Quién dijo que se acabó el fútbol hasta que en agosto vuelva la Liga? ¿No es fútbol la maravillosa Copa América (Canal+ Liga), que es al fútbol lo que Indiana Jones es al cine de aventuras? ¿No es fútbol el Mundial femenino de Canadá (Teledeporte)? Porque resulta que el fútbol femenino no solo existe, sino que es un fútbol con menos escupitajos, menos velocistas disfrazados de delanteros, menos defensas con el colmillo retorcido y muchas menos tonterías. Algunos creían que el fútbol era un deporte en el que las mujeres tenían tanto que decir como en la película “Lawrence de Arabia”. Es decir, nada. Cero. Pues no. Y no se trata de que los futboleros veamos el fútbol femenino con la condescendencia con la que los aficionados de la NBA miran por encima del hombro el baloncesto europeo, sino que el bosque del fútbol femenino en general, y la selección española en particular, tiene un color especial que hasta ahora ha estado oculto tras los árboles de Messi y Ronaldo.

En “La dama de Shanghái”, Elsa (Rita Hayworth) dice que no sabe disparar un arma, pero Michael (Orson Welles) le explica cómo hacerlo: “Es fácil, solo hay que apretar el gatillo”. Silbar también es fácil, como nos enseñó Lauren Bacall en “Tener y no tener”, porque solo hay que juntar los labios y soplar. Conseguir que los aficionados al fútbol sigamos con atención el fútbol femenino es tan fácil como disparar un arma o como soplar: basta con programar los partidos de forma adecuada, con una buena promoción y un digno seguimiento en el desproporcionado espacio que los telediarios dedican al deporte, es decir, al fútbol. La primera participación de la selección española de fútbol en un Mundial femenino puede ser un buen punto de partida para que el fútbol femenino deje de ser algo tan exótico como el fútbol australiano, o puede que después del Mundial de Canadá volvamos a darle vueltas a Messi y Ronaldo. Ya veremos. Pero que no nos digan que es difícil que los futboleros nos interesemos por el fútbol femenino. Solo hay que apretar el gatillo. Solo hay que juntar los labios y soplar.