14 marzo 2016

COMPIYOGUI TV


Eldiario.es publica varios mensajes entre los reyes y su amigo el empresario López Madrid, uno de los imputados por las tarjetas black de Caja Madrid; mientras, los informativos de TVE y de Mediaset remolonean para no contarlo. A Iñaki Gabilondo esta protección a la monarquía le parece una actitud contraproducente que le causa más daño que beneficio. A los trabajadores del Consejo de Informativos de TVE les parece un ejercicio de antiperiodismo ocultar estos mensajes que son un asunto de interés público. En eldiario.es dicen que solo han publicado seis mensajes, pero tienen más que no publican porque forman parte de la vida privada de los reyes. ¿Privada?

En el caso de los súbditos no, pero en el caso de los reyes la vida privada y la vida pública son lo mismo. Su tiempo libre sería vida privada si fueran súbditos, pero no lo es mientras sean reyes: los reyes lo son a tiempo completo, no a intervalos, y no solo sus actos públicos tienen relevancia. Los aspectos más privados en cualquier otra persona (su metabolismo, su digestión, su salud y el importantísimo componente reproductivo que tiene su sexualidad) son, en los reyes, asuntos de Estado con mayor trascendencia política sobre los españoles que la mayoría de los vacíos actos protocolarios que protagonizan.

La tele cuenta que Julián Contreras tiene depresión, que Mila Ximénez va a “Supervivientes”, que Marta Sánchez tiene complejo de tetona, que el pequeño Nicolás no sabe situar Australia en el mapa, que Paz Padilla llora ante el abrazo y las palabras de María Teresa Campos para zanjar su polémica, que en “Casados a primera vista” Cristina se refugia en José Ramón y Alberto tras romper con Tito, que en “Un príncipe para tres princesas” Yiya se va con Borja, Rym con David y Marta se va sola, que Alejandro Nieto de “GH VIP” gana 1.100 € netos en cada bolo, pero remolonea para no contar los mensajes reales. Será que es menos importante la relación entre la Familia Real y la élite económica envuelta en casos de corrupción o los euros netos que ganan los reyes en sus bolos.