30 marzo 2016

JUDÁ Y JOHAN


El pasado jueves, TVE programó “Ben-Hur”, la inmortal película protagonizada por un Charlton Heston que nació para ser el príncipe Judá Ben-Hur como Harrison Ford nació para ser el arqueólogo Indiana Jones o Marilyn Monroe nació para ser la tentación que vive arriba. “Mi senda está trazada”, dice Judá en su oración antes de la carrera en la que se enfrentará al romano Mesala. Y a veces parece que es cierto. A veces parece que no se hace camino al andar, como nos dice Machado, sino que la senda hace al hombre. Johan Cruyff, por ejemplo, nació para jugar en el Barça, para entrenar al Barça y conducir al club a su primera Copa de Europa, para alumbrar un equipo que después perfeccionaron Guardiola y Luis Enrique y para convertirse en gurú de una manera de entender el fútbol. La senda que siguió Johan le convirtió en Cruyff.

No hay Semana Santa sin “Ben-Hur”. Pero, a partir de ahora, tampoco debería ser posible una Semana Santa sin que alguna cadena televisiva programe un partido de Johan Cruyff antes o después de que la historia de amistad, fe, venganza y redención protagonizada por Judá Ben-Hur llene nuestros corazones y mueva algunos de nuestros actos cotidianos. Es un buen plan. Una tarde con “Ben-Hur” y el partido en el que Johan Cruyff marcó un gol de espuela al Atlético de Madrid después de un vuelo imposible nos convierte en mejores personas. La cara de Judá cuando ofrece agua a Jesús de Nazaret camino de la cruz y el gesto de Johan en el banquillo con un Chupa-Chups en la boca nos permiten entender la fragilidad del Mesías y la fuerza del entrenador. La majestuosa planta de Judá presentándose ante Mesala como Arrio el Joven y la desmadejada pero tierna imagen de Cruyff intentando saltar una valla después del gol de Koeman en Wembley explican mejor que nadie los secretos de la elegancia en el ser y en el estar. La dignidad del galeote XLI ante el cónsul Quinto Arrio y la serena fuerza del creador del “Dream Team” cuando le echaba la bronca al delantero Hristo Stoichkov nos animan a permanecer en pie ante los que quieren doblarnos y a ser firmes con los que intentan que volvamos la cara. Judá Ben-Hur y Johan Cruyff, nos vemos el año que viene en la programación televisiva de Semana Santa.