25 marzo 2016

ISLAM, HOY


El estímulo es un atentado y la respuesta puede ser despotricar contra el islam. No hace falta ni pensar. La información del atentado llega a los sentidos, se disparan unos impulsos nerviosos que llegan a la médula espinal y, antes de que prosigan su camino hacia el cerebro, antes de que reflexionemos sobre lo ocurrido, antes en realidad de que lleguemos a saber qué pasó, ya sale automáticamente la respuesta hasta la mano que teclea algo contra el islam. Si la cosa fuera tan sencilla, si el islam fuera la causa y los atentados el efecto, habría que eliminar automáticamente el programa “Islam hoy” que emite La 2 los domingos por la mañana en la que un Estado democrático y aconfesional pone sus recursos al servicio del proselitismo islámico. Pero la cosa no es tan sencilla. El islam no es la causa y los atentados el efecto. Hay que ampliar el foco y añadir elementos históricos, sociales, políticos, económicos.

Por lo mismo, siendo el estímulo un atentado, la respuesta puede ser despotricar contra el monoteísmo. No hace falta ni pensar. La información del atentado llega a los sentidos, se disparan unos impulsos nerviosos que llegan a la médula espinal y, antes de que prosigan su camino hacia el cerebro, antes de que reflexionemos sobre lo ocurrido, antes en realidad de que lleguemos a saber qué pasó, ya sale automáticamente la respuesta hasta la mano que teclea algo contra el monoteísmo. Si la cosa fuera tan sencilla, si el monoteísmo fuera la causa y los atentados el efecto, habría que eliminar automáticamente la ristra de programas que emite La 2 los domingos por la mañana (y otros muchos más en navidades o Semana Santa) en los que un Estado democrático y aconfesional pone sus recursos al servicio del proselitismo monoteísta. Pero la cosa no es tan sencilla. El monoteísmo no es la causa y los atentados el efecto. Hay que ampliar el foco y añadir elementos históricos, sociales, políticos, económicos.

Habrá quien esté de acuerdo con ambas conclusiones. Habrá quien esté en desacuerdo. Lo desconcertante es que haya quien estando de acuerdo con la segunda, esté en desacuerdo con la primera.