19 marzo 2016

EL KARMA EN PAZ


Tratamos injustamente a Paz Padilla. Y no tiene fácil arreglo: “Me llamo Earl” nos enseñó que, hagamos lo que hagamos, la vamos a liar. Como exista esa gilipollez de karma no hay escapatoria. ¿Cómo corregir la injusticia cuando esta consiste en no haberle dado a Miss Padilla la leña que se merece? ¿Cómo mejorar el karma cuando reparar nuestro error nos obligaría a ser despiadados con ella?

Ser justo con Padilla no es fácil. Es cierto que no saca la nariz (no seamos estúpidamente crueles, mejor los pies) de “Sálvame”, pero el presentador oficial sigue siendo Jorge Javier Vázquez. Y con una antena así al lado que atrae todos los rayos y centellas que se lanzan al actual referente oficial de la telebasura en España, no es fácil hacerle llegar la ración de maldiciones que le corresponde. Hay, además, otros personajes que por temporadas se ponen muy pesaditos y reclaman una atención constante para recibir su merecido (ahí está Bertín Osborne, que después de repetir -incluido el martes en “El hormiguero”- que no se va de TVE por dinero, se confirma su marcha con la noticia de que en Telecinco ganará mucho más. Vale, chavalote, te creemos, solo que algo salió mal en la negociación y tendrás que soportar ganar más contra tu voluntad). También hay cadenas con tal afán de protagonismo que ya no saben qué hacer para ser el centro de atención (como TVE, cuya última auditoría muestra un caos de irregularidades, errores y chanchullos de esos que en cada telediario algún responsable político asegura que ya no ocurren porque se han tomado medidas para que no se repitan. Vale, chavalotes, también nos lo creemos).

Aun así, intentaremos ser justos con Padilla. Por ejemplo, contando cómo la presentadora cotilla del epicentro cotilla de la cadena cotilla, sigue callada cuando se trata de hablar de su novio, primero detenido e imputado por fraude, y que ahora declaró ante la jueza Mercedes Alaya acusado de dos delitos de prevaricación y malversación de caudales públicos. Ay, Paz, como se entere tu karma de lo mal que quieres para ti lo que tan bien quieres para los demás.