18 septiembre 2016

TRANSPARENCIA



A veces, algunas veces, el televidente español tiene razón: nuestra RTVE tendrá mucho que envidiar a la BBC, pero no todo. Dicho de otra manera, no deberíamos ser tan pupas con nuestra tele pública: la maltrecha Corporación de Radio y Televisión Española de su majestad nuestro rey estará muy maltrecha (no su majestad nuestro rey, ¡vivan las caenas!, sino la Corporación), pero aun así está en condiciones de dar alguna lección a la gloriosa Corporación de Radiodifusión Británica de su majestad su reina por muy gloriosa que sea (no solo la Corporación, sino también su majestic majestad su reina).

En la pública BBC llevan tiempo arrastrando una polémica en torno a si, para aumentar la transparencia, se deben o no se deben hacer públicos los sueldazos de sus estrellas, lo que lleva asociado el debate que supone estipular cuánto es un sueldazo. “La BBC debe introducir la misma transparencia que rige con los funcionarios, y a más transparencia, más ahorro y más programación”, llegó a decir en sede parlamentaria una ministra, ¡qué escándalo! En la pública RTVE y en nuestro Parlamento esa polémica nos queda tan lejos que no hay nada que discutir. Aquí no hay escándalo ninguno. Nosotros pagamos, ellos cobran y ya está, que para eso todos somos amigos.

Hasta ahora, los británicos solo publicaban los sueldacísimos, pero el nuevo estatuto de la BBC es más exigente y establece que debe hacerse público todo sueldazo que rebase las 150.000 libras (176.700 euros). No está mal, teniendo en cuenta que la primera ministra, Theresa May, gana menos pounds. Mucho tienen que aprender de nosotros, que sin tanto estatuto público ni tanta control parlamentario ni tanta tontería acabamos de mejorar nuestra tele gracias a que se ha publicado con transparencia que las presentadoras Toñi Moreno (“Entre todos” y “T con T” en TVE) y María Casado (“Telediario”, “El debate de La 2”, “El debate de La 1”, “Los desayunos de TVE”, y, ahora, “La mañana” en TVE) son novias. ¿Cómo que menuda mierda de noticia? Venga ese orgullo patrio: “¡Yo soy español, español, español!”.