09 septiembre 2016

3, 2, 1, ¡DESHIPNOTÍZAME!


Señor jefazo de Antena 3, despierte y compórtese, por favor. Ahora no se da cuenta de que hace el ridículo porque le hipnotizó Jeff Toussaint el día que se reunió con usted para ver si colaboraba con Atresmedia, pero cuando despierte y le cuenten lo que hizo no va a dar crédito y va a morirse de vergüenza. Está dándole tanta coba a este supuesto hipnotizador francés como Telecinco le dio hace unas temporadas a Anne Germain, aquella supuesta médium británica. Pero es que aunque una tontería venga de fuera y tenga acento es igual de tonta.

Supongo que se reunió con Toussaint después de ver el juego que dio el espectáculo que ofreció en “El hormiguero”. En algún momento de la conversación se acercó a usted y le dijo: “Mírame a los ojos más y más profundamente. Siente tu cuerpo pesado. Un millón de veces más pesado. Tan pesado como puede ser un programa sobre famosos hipnotizados haciendo el chorras. Respira profundo, más profundo. Tus ojos se quedan pegados. Tan profundo. Abraza el sueño de Morfeo. Duerme lentamente. Diez, nueve, ocho, más profundo, lo haces muy bien.  Navegando, volando, en la nebulosa de tu mente. Cuanto más profundo, más a gusto estás”. Y la cagaste. Firmaste los papeles que te puso delante y el tío ya lleva dos especiales “1, 2, 3, Hipnotízame” que le vienen de rechupete para promocionar su espectáculo teatral.

Despierte, por lo que más quiera. Vuelva en sí y dese cuenta de que para poner a la peña a hacer el gilichorras delante de las cámaras no hace falta el pretexto de que están hipnotizados. Por dinero o simple afán de protagonismo todos harán lo que haga falta como de hecho ya lo están haciendo. El hipnotizador y los pases mágicos no hacen falta y lo único que aportan es que dan un poco de grima y mucha vergüenza ajena. Si quiere preparar bromitas como en la gala “Inocente, ¡inocente!”, prepárelas. Y si hace falta que repita Mario Vaquerizo, que repita, qué le vamos a hacer. Pero, por Dios, despierte, retome el control de su vida y líbrenos de “1, 2, 3, Hipnotízame”. 3, 2, 1, ¡deshipnotízame!