19 septiembre 2016

FOMO

Usted no lo sabe, pero está enfermo. Yo también lo estoy. Y la persona que está a su lado. Y aquélla con la que acaba de hablar hace un momento. Padecemos todos un nuevo trastorno que se está extendiendo de forma preocupante entre la población. Se conoce por sus siglas en inglés: FOMO. Fear of missing out. Miedo a perderse algo que los demás no se van a perder. No se ría. O, si lo hace, recuerde cuando también se rió la primera vez que oyó tratar a la timidez o al carácter revoltoso de los niños como enfermedades. Hoy ambos ya tienen un fármaco indicado por las autoridades médicas. Y dentro de poco lo tendremos también nosotros para tratar nuestro FOMO.

Por eso consultamos constantemente internet. Sentimos una vaga ansiedad si durante un par de horas no podemos repasar twitter. Quizá haya un nuevo meme que está comentando todo el mundo menos nosotros. Por eso preferimos meter la mano en el bolsillo del pantalón y notar que nos faltan los genitales a notar que nos falta el móvil. Sabemos que quince minutos de descuido puede suponer nuestra muerte social. Quizá mientras estoy en el baño salta la polémica definitiva y todo el mundo que es alguien opina de forma ingeniosísima. ¿No venden algún dispositivo para tuitear bajo la ducha? “Él le pidió matrimonio, la respuesta de ella te dejará boquiabierto”, ¿cómo no voy a clicar ahí? Miedo a perderme algo. FOMO. Más motivante que el sexo.

El otro día, ya terminando "El hormiguero", Pablo Motos dijo “vamos a publicidad. Pero no os vayáis, porque a la vuelta tendremos lo mejor del programa”. Ya iba a zapear, pero el pulgar se detuvo a un milímetro del botón. ¿Y si verdaderamente hay algo bueno después? Esperé siete minutos. El pelirrojo reapareció y despidió el programa. Sin más. Valoré que quizá lo mejor del programa eran los títulos de crédito y la musiquita de la sintonía, pero en el fondo me sentí engañado. A la mañana siguiente llamé a mi médico de cabecera. Padezco FOMO y por mi miedo a perderme algo me lo estoy perdiendo todo. Usted no lo sabe, pero también lo padece.