10 septiembre 2016

EL ÚLTIMO OCHOMIL

¿Cómo te sentiste, Jorge Javier? Son muy pocas las personas que han conseguido escalar los catorce ochomiles que existen en el planeta. Y su reacción al bajar de la cima del último ochomil es muy variada. Algunos no cuentan haber experimentado nada diferente de lo que sintieron durante las trece escaladas previas, pero la mayoría dice sentir un vértigo extraño, una mezcla de satisfacción y vacío que no se parece a ninguna otra sensación vivida. De acuerdo, ya han sido conquistadas las catorce montañas más altas del mundo. ¿Y ahora? Ya no hay ningún sitio más alto al que subir. Debe de ser algo difícil de aceptar para aquellas personas para las que subir a sitios cada vez más altos es el único motor de su vida.

¿Y tú, Jorge Javier? Sólo te quedaba “Gran Hermano”. En tu curriculum de espeleólogo de las profundidades más sórdidas de la telebasura ya aparecían trece entre los catorce ochomiles que componen la programación de Telecinco. Realities, talent shows, programas de testimonios, programas de cotilleos. ¿Cómo te sentiste anteayer cuando terminó GH y notaste que ya no había ningún programa más bajo al que descender? ¿Indiferencia, aturdimiento, ese vértigo de ausencia y felicidad que da haber llegado a la meta? Debe de ser algo difícil de aceptar para aquellas personas para las que hacer cada vez peor televisión es el único motor de su vida.

En 1924, una expedición británica al Everest se perdió para siempre a pocos metros de la cima. A su capitán, George Mallory, le habían preguntado por qué quería escalar la montaña más alta del mundo, y él había contestado su famoso “porque está ahí”. Su cadáver, identificado por una etiqueta, se encontró en 1999. Ahora están ahí el Everest y George Mallory. Está claro que a estas alturas de su carrera profesional, la única motivación que sintió Jorge Javier para presentar GH es que está ahí, 8848 metros de telebasura presidiendo la cordillera de Telecinco. Como Mallory, Jorge Javier ha unido su suerte al decano de los realities. Le encontraremos dentro de setenta y cinco años en perfecto estado de conservación y también le identificaremos por una etiqueta.

1 comentario:

Antonio Pérez dijo...

Pues sí. Ya ha pisado todas las sumas de la telebasura. Su única alternativa:fichar por un partido sin escrúpulos negociadores