19 noviembre 2008

VIVA LA GRAVITACIÓN UNIVERSAL

Decía Ortega y Gasset que la ley de la opinión pública es la gravitación universal de la historia política. Por eso insinúa Hume que la ciencia histórica debe ocuparse de demostrar cómo la soberanía de la opinión pública, lejos de ser una aspiración utópica, es lo que ha pesado siempre y a todas horas en la sociedad humana. ¿Tienen razón Ortega y Hume? Habría mucho que discutir acerca de si la opinión pública es la gravitación universal de la historia política, pero en cuanto a los programas de fútbol en televisión, dan en el clavo.

En los últimos años, las cadenas televisivas se han empeñado en llevar la contraria a la opinión pública y han castigado a los futboleros con horrores de otro mundo que trituraron el legado del entrañable “Estudio estadio”. Perdonen que les refresque la memoria. ¿Se acuerdan de “Goles son amores”, aquél programa de Telecinco presentado por, glub, Manolo Escobar? Duele, ¿eh? No se vayan, sean valientes y sigan leyendo. ¿Se acuerdan de “El domin... gol”, con, reglub, Pedro Ruiz? ¿Y se acuerdan de las espantosas, gritonas y grimosas tertulias de “El rondo de Estudio Estadio”? Hala, ya pasó. Relájense. “Club de fútbol” (La 2) empezó mal, es decir, empezó llevando la contraria a la opinión pública futbolera y, por tanto, enfrentándose a la gravitación universal. A los futboleros no nos importan las chorradas, los rellenos, las opiniones epatantes, los ji-ji-ja-ja, los invitados rollistas que hablan mucho de sí mismos y se olvidan del fútbol, o el bla-bla-bla. El domingo por la noche queremos ver los resúmenes de los partidos comentados con sobriedad y conocimiento.

Eso es todo. Esta temporada, Marcos López y Víctor Fernández han dado a “Club de fútbol” sobriedad, conocimiento y la oportunidad para que José Manuel Díaz nos lleve de paseo a la Premier League. Por fin, la opinión pública es soberana. Y, los lunes, “Fiebre Maldini” (Canal +), que es al fútbol lo que el queso para los ratones o una bombilla para las polillas. “Fiebre Maldini” y “Club de fútbol” se han puesto de parte de opinión pública. Viva la gravitación universal, el queso y las bombillas.

5 comentarios:

Esther dijo...

Yo es que entiendo mas de fisica cuantica que de futbol, imaginate lo que entiendo de futbol...

Pan dijo...

Esther dinos lo que sabes de física cuántica y te diremos lo que sabes de fútbol pero hasta ese momento.... :S

Bueno.. los átomos supuestamente son más o menos esféricos... los balones de fútbol son esféricos... las porterías tienen redes que se adaptan a la forma del balón cuando entran y el espacio-tiempo se considera como una red cuya deformación se debe a los objetos que entre ella están, los teóricos de la física cuántica dan explicaciones difíciles de aprehender para mucha gente, los futbolistas hablan de manera que ni dios les entienden ¿no? de que gane o pierda el equipo ¿no? no tiene la culpa el blablabla ¿no?...

La verdad es que el fútbol y la física cuántica sí tienen algunos parecidos... ¿no?

Max Estrella dijo...

Sólo falta que La Sexta mande a paseo el debate (léase guirigay) entre redactores de Marca, As, Sport y Mundo Deportivo, o las incisivas opiniones de Kiko...
Y club de fútbol no está mal pero no es Estudio Estadio (al menos se han librado del "Loco" Gaty o como se escriba)
Respecto a la física cuántica, en fin ¿que decir de la física cuántica?

Amarok dijo...

La física cuántica y el fútbol están muy relacionados, ¿quién lo duda, jeje?: en un partido nos podemos encontrar con el principio de incertidumbre (en algunos momentos no podemos estar seguros de si el balón ha cruzado del todo la línea de meta o no), o el efecto túnel (el balón entra en la portería sin saber por dónde ha pasado)...

Theo dijo...

Hola, Antonio! Venía a agradecerte tu visita por mi blog. Serás bienvenido siempre que quieras. Dicho esto, no entiendo nada de fútbol y poco de física cuántica (broma inevitable), pero el domingo, haciendo tiempo hasta Cuarto Milenio (confieso este vicio), pasé zapeando por el programa de fútbol al que te refieres y me extrañó lo elegante del entorno, en aséptico blanco, lo elegante de los comentaristas y el tono tan ponderado... y no pude menos que recordar la olla de grillos que era el Rondo, con sus colores estridentes y sus participantes, encantados de haberse conocido, dando alaridos entre la barahunda... o incluso a los forofos de Cuatro. La verdad, me pareció un programa profesional. Lástima que no me interese demasiado el tema, jejeje.
Saludos y gracias!