11 julio 2009

¡EL INVITADO TRABAJA!

Dos. Tres programas como mucho le doy yo a "Pánico en el plató" antes de que desaparezca en el olvido más proceloso. Estamos en 2009. ¿A quién se le ocurre emitir un programa de estas características? Una entrevista amable, llena de momentos emocionantes a una gigantesca actriz. Sin insultarla en ningún momento. Sin hacer hincapié en los asuntos más complicados de su vida privada. Sin invitados sorpresa que la acusen de haberles robado una herencia, o haberles violado cuando eran niños, o haberles vomitado encima completamente colocados tras mezclar cocaína, metanfetamina y pegamento. Con un presentador inteligente que consigue mejorar cualquier programa en el que participa sin pretender en ningún momento convertirse él en la estrella del espacio. Hablando sobre todo del trabajo del invitado (¡el invitado trabaja!). Y, para más despropósito, con un formato que hasta tiene algo de ingenioso, de innovador, que se aparta del obligatorio cinco-tíos-delante-del-famoso-humillándolo-todo-lo-que-sean-capaces. Tres programas, no más. Un 5%, quizá un 6% de share y van que chutan.

En el intermedio de "Pánico en el plató" vimos una promo de "DEC": "Bárbara Rey asegura que Ángel Cristo maltrató a su hija Sofía. Ahora Sofía (foto de Sofía en tetas en la portada del semanario que saca siempre en portada a gente como Sofía en tetas) nos lo cuenta todo". ¿Veis? Así es como se triunfa en la era post-Sardá, post-Mermelada, post-Jordi González, post-Emma García. Así se consiguen los 20% de share y los cientos de emisiones ininterrumpidas. Con Cantizano y no con Juan y Medio. Con un entrevistado que un día escuchó en el baño de una discoteca cómo le hacían una felación a Dinio y no con una Concha Velasco nombrando a José María Rodero, a José Sacristán (¡Pepito!) o a Adolfo Marsillach. "Pánico en el plató" será uno de los grandísimos fracasos de audiencia de esta temporada, y de nada le va a servir siquiera el tirón del bombazo mediático de "Arena Mix", el programa que le precede en la parrilla. Juas, juas, juas.