17 julio 2009

A SANTO DE QUÉ


Evaristo, santo subito

Una de dos. O la expulsión de Risto Mejide de “OT” no estaba prevista y Telecinco la aprovechará para seguir ganando dinero, o ya estaba prevista porque Telecinco calculó que es la mejor forma de seguir ganando dinero. Lo que no me creo es que la cadena se viera forzada a tomar semejante decisión por mantener incólumes sus hondas convicciones éticas aun a costa de mermar su cuenta de beneficios. Es que ni de coña.

Yo creo que ya estaba prevista, pero no porque los responsables de Telecinco sean unos malvados, dejémonos de tonterías, sino porque son muy buenos en su trabajo y conocen el negocio como nadie. Risto empezó siendo un personaje secundario, pero creció hasta convertirse en la estrella del programa (no hace una semana que comentamos que aquello parecía “Operación Bronca”). Había que sacarlo de “OT” de forma espectacular para rentabilizar su marcha y su posterior regreso. El año pasado marchó él, este año tocaba expulsarlo. Así que cuando esta edición ya se encontraba en su recta final y había ganado suficiente impulso gracias a las broncas de Risto, convenía hacer una voladura controlada, unos juegos pirotécnicos que garantizaran el éxito de “OT” ya sin Risto y, a la vez, dieran a Risto un último espaldarazo mediático a su figura de niño travieso capaz de decir “caca, pedo, culo, pis” en la mesa justo el día que la familia tiene una visita importante y para comer se sacó la vajilla buena.

Telecinco expulsó a Risto, pero sólo de “OT”. El contrato que firmó con Risto sigue vigente. Ahora tienen las manos libres para trabajar en un programa hecho a la medida de este publicista de sí mismo y todos estaremos deseando verlo cuando anuncien su regreso. Los abucheos del público cuando Jesús Vázquez anunció la expulsión del enfant terrible, el modo en que coreaban el nombre de Risto, no era más que la forma televisiva y laica de cantar “Santo subito”. Y ya sabemos a santo de qué.