20 julio 2009

POBRE POLILLITA


Tallarines le daba yo a la polilla de los alimentos

- ¿Para qué corres?
- Para tener sed.

Eso decía un anuncio de gaseosa hace unos años que parecen siglos. Pretendía vender un refresco creando al espectador la necesidad que el producto satisface. Eran tiempos en los que la publicidad aún respetaba costumbres arcaicas, como conseguir que un cliente comprara algo porque lo necesitaba. El anuncio fabricaba la necesidad, el espectador compraba el producto, y todos tan contentos.

Pero si la publicidad se adueñó de nuestras vidas fue porque hizo algo más eficaz: inventarse las necesidades. El mercado pletórico la situó en la cima de la cadena trófica del mercado pletórico porque con su mordisco transformaba ciudadanos en seres permanentemente insatisfechos, o sea, en dóciles consumidores. Un ejemplo: en el inodoro hay bacterias (las hay en todas partes, cómo no las va a haber ahí), pues va un anuncio, nos enseña cómo salen del váter unos bichos gelatinosos más feos que Belén Esteban antes o después de maquillar, y todos nos lanzamos como locos a comprar porquerías que nos venden el espejismo de disponer de un inodoro más aséptico que un quirófano.

Temblemos. La publicidad ha dado un nuevo paso para convencernos de que primero tenemos que comprar el producto porque tal vez descubramos después que a lo mejor podíamos haberlo necesitado. Conocerán el anuncio: una señora dice que oyó hablar de polillas de los alimentos aunque nunca las vio… ¡así que compra un producto para atraparlas! No sé, no me convence un chisme pegajoso que transforma una despensa en la que no pasa nada en el ataúd de un montón de polillas putrefactas, aunque compraré encantado trampas detectoras de gamusinos en cuanto las fabriquen. Mientras tanto, seguiré fiel al Nopol, ese fantástico producto para las polillas que anunciaban Les Luthiers años antes de que nos volviéramos todos locos.

2 comentarios:

Erosè dijo...

Da asquito tener las polillas pegadas en la puerta del armario de la cocina... de momento parece que vienen y se van porque no las he visto nunca. Y no verlas no me da asco... =) un mundo sin pegapolillas ¿no es mejor?

Y del mundo de los anuncios qué decir. Al carajo con él. En parte es culpa de la gente que se deja crear las necesidades.

Buena semana para todo el muundooo

pap-vallpalau dijo...

Muy bueno lo de hoy, estoy totalmente de acuerdo, la publicidad en estos momentos crea la necesidad.
Veo que es de las personas que disfruta de las digamos "tonterias" de LES LUTHIERS, yo soy un fan de ellos y sin embargo no recordaba el anuncio de la polillita.
¡¡¡Aúpa el animo!!!