12 octubre 2010

CUCARACHAS TRAS EL HOLOCAUSTO NUCLEAR

Se iba a acabar el mundo en un holocausto nuclear y sólo iban a sobrevivir las cucarachas. Pero eso era antes. Luego unos cuantos tíos muy listos se pusieron a conectar ordenadores entre sí como locos. Desde entonces, si se fuera a acabar el mundo en un holocausto nuclear, iba a sobrevivir, junto a las cucarachas, la red mundial de Internet. Una red de nodos que tiene el centro en todas partes y en ninguna es indestructible porque no hay ningún punto al que atacar para terminar con él. Luego llegó el viernes. No cualquier viernes: el viernes de anteayer, que fue morrocotudo. Entonces quedó claro que si se acabara el mundo en un holocausto nuclear iban a sobrevivir las cucarachas, la red mundial de Internet y el robusto entramado de famoseo que unos cuantos tíos listos (tan listos como los tíos listos de antes) se montan a base de conectar personajes entre sí como locos.

Estos días quedó claro. Belén Esteban es sólo un nodo. Un nodo enorme, un nodo descomunal, un nodo que conecta un montón de nodos más pequeños, pero no nos engañemos: es sólo un nodo. Es capaz de quitarse de en medio y el entramado de famoseo que conecta se sostiene igual. Así los espectadores pudimos elegir el viernes entre pasarnos la noche viendo en Telecinco lo que tenía que contar a un montón de buitres un tío famoso por acostarse con una tía famosa por acostarse con un torero famoso, o pasarnos la noche viendo en Antena 3 lo que tenía que contar a un montón de hienas una tía famosa por acostarse con un tío famoso por acostarse con una tía famosa por acostarse con un torero famoso. Y no importa cuál de esos famosos es la Esteban.

Así que seguiremos dándole a la señora la leña que se merece. Pero mientras disparamos a un nodo de la inmensa red de famoseo que nos envuelve, unos cuantos tíos muy listos seguirán encantados de lo robusto que es su entramado y lo bien que les funciona el negocio, capaz de sobrevivir a un holocausto nuclear. Como Internet. Como las cucarachas.