11 octubre 2010

EN UN ABRAZO

Julio de Benito era un periodista que trabajaba en TVE, y para más inri creía en su trabajo, en el periodismo y en la televisión pública. Para muchos la tele es sólo la catapulta a la fama. Él jugaba con esta idea tan alejada de la tele por la que él luchaba y, después de trabajar toda la vida en TVE, se presentaba como un niño travieso con una pequeña broma que era toda una declaración de intenciones: “Hola, soy Julio, yo no soy el que presentaba el “Telediario” hace años, ese era mi hermano Luis de Benito; así que no me conoces, al que conoces es a otro”.

Julio murió hace un año, pero La 2 estrenó hace tres semanas una estupenda serie documental dirigida por él: “Las riberas del mar océano”. Los domingos a las tres y media de la tarde. A esa hora en que el “Telediario” deja de dar las noticias y empieza a hablar de Mourinho. Échenle un ojo. Es el ejemplo de lo que debe ser el periodismo y la tele pública. Tanto que nació acompañada de polémica porque parece que el Ministerio de Medio Ambiente quiso eliminar unas imágenes en las que un aluvión de noticias de corrupción ilustraban la denuncia que la serie hace de los desmanes perpetrados en nuestra costa a nuestra costa.

“Las riberas del mar océano” Julio nos deja su última lección: debería ser obligatorio que las teles públicas emitieran programas de denuncia que molestaran tanto que quisieran prohibirlos. Lo más parecido que había a esto se llamaba “Línea 900”, pero ya no existe. Tras varios años denunciando y molestando consiguieron pasar de que quisieran prohibirlo a ser prohibido. Y no pasó nada. Unos cuantos pataleamos un poco y ya está. “Las riberas del mar océano” es un programa auspiciado por el Ministerio de Medio Ambiente, pero hecho con la honestidad necesaria como para que resulte incómodo. Díganme ustedes si no debería haber más programas así, de periodismo y televisión pública fundidos en un abrazo.