25 agosto 2011

SUPERSPREADERS

Se llaman en epidemiología “superspreaders” (algo así como “superdifusores”) a los agentes capaces de transmitir una infección a gran cantidad de población, más allá del contagio habitual que una persona puede realizar sobre las de su entorno. Cuenta la leyenda que Mary Mallon era una cocinera neoyorquina que, habiendo sufrido tifus tiempo atrás, contagió tal enfermedad a cientos de sus clientes a través de sus guisos. Las autoridades sanitarias consiguieron identificarla y la sometieron a un severo protocolo de cuarentena. Quince años después otro brote de fiebres tifoideas causó estragos en una maternidad neoyorquina... en donde Mallon trabajaba de cocinera.

La televisión es una superspreader construida a base de superspreaders. Superdifunde enfermedades gravísimas y superdifunde incalculables beneficios para la salud. El martes La 2 emitió a medianoche un increíble documental sobre la relación entre arte y gastronomía. Una buena charla con un amigo puede contagiarte de belleza y sabiduría, pero los platos que cocina La 2 superdifunden esas virtudes a decenas o incluso cientos de miles de personas a la vez. Y a la misma hora en Telecinco, Santiago Acosta se sonaba sus mocos tifoideos sobre la comida que preparaba en “Enemigos íntimos”. Como Mary Mallon, la tarea de superspreader que Acosta realiza de enfermedades como la mentira, la frivolidad, la humillación o los pésimos valores sociales, ya era conocida desde el brote que a mitad de la década pasada se dio en llamar “Salsa rosa”. Y tras unos años con la mascarilla puesta, reaparece de nuevo con un foco de propagación bacteriana vinculado a su productora TotalTV. Uno puede aprender mezquindad o egoísmo de un hermano o de un colega, pero la labor de Acosta multiplica por millones el contagio individual de estos trastornos. Pobre Mary Mallon; después del segundo contagio de tifus que realizó en la maternidad las autoridades sanitarias la colocaron en cuarentena perpetua y le prohibieron trabajar para siempre.