13 agosto 2011

MIEL SOBRE HOJUELAS

El culebrón de los debates electorales se mueve. Pero no sabemos si los preparativos van deprisa o despacio, si las negociaciones entre las cadenas y los partidos políticos son de trámite o ya hay reuniones en la cumbre, si las declaraciones que van trascendiendo son meros globos sonda o marcan territorio. ¿Y qué queremos? Saberlo. ¿Y cuándo lo queremos? Ya. Lo dijimos cuando se empezó a hablar de debates nada más anunciarse la fecha de las próximas elecciones generales, y lo repetimos ahora que empieza a trascender la posición de los dos grandes partidos.


No nos conformamos con la información medida con cuentagotas que PSOE y PP sueltan según les conviene. No queremos el resultado de la partida de ajedrez, queremos que nos muestren cada jugada, los movimientos de cada pieza, y que las cadenas nos cuenten en sus telediarios por qué creen que los partidos mueven la fichas que mueven, cuál es su estrategia, que les pregunten qué esperan perder y qué esperan ganar con cada concesión y con cada posición de fuerza en la negociación. Ahora nos ofrecen los ecos, pero aspiramos a oír las voces.

Tras la petición de Telecinco, Antena 3, laSexta y la Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión para organizar debates electorales, el PSOE contesta estar dispuesto “en los términos que se acuerden con vosotros y con el candidato del PP”. Nosotros queremos saber cuáles son los términos que le interesan al PSOE y por qué. El PP dice que “Rubalcaba tendrá oportunidad de debatir con Rajoy siempre y cuando se hayan negociado las condiciones”. Nosotros queremos saber qué condiciones establece el PP y por qué prefiere esas y no otras. Rajoy dice estar “encantado” de debatir con su rival. Rubalcaba remata “Miel sobre hojuelas, ya somos dos”. Nosotros queremos que nos enseñen cómo ambos cocinan este debate ante nuestros ojos, ver qué ingredientes utilizan y comprobar que los utensilios de cocina están en las debidas condiciones higiénicas para poder zamparnos después la miel sobre hojuelas sin la mosca detrás de la oreja.