14 agosto 2011

NAVIDADES DE VERANO PARA MÍ, NAVIDADES DE VERANO PARA TI

Que no es por mí, que es por ustedes. Que si pido un cambio de calendario a nivel planetario es por hacerles la vida más cómoda. Es como lo del cambio de horario que se hace un par de veces al año moviendo una hora la manecilla de los relojes para aprovechar mejor la luz solar: puede ser un tanto molesto al principio, pero luego compensa. Pues este cambio de calendario es igual, pero a lo grande.

Es que ya está bien de que los habitantes del hemisferio sur sean unos privilegiados y siempre seamos los del norte los que carguemos con el calendario malo, el calendario en el que el año televisivo es un coñazo porque en invierno la tele se llena de programas navideños y en verano la tele se llena de programas veraniegos. En el sur solo aguantan una mala temporada allá por diciembre. Es entonces cuando pasan el sarampión de la navidad y el verano a la vez, aguantan los programas televisivos veraniegos y navideños juntos como unos valientes y luego ya pueden pasar el resto del año tranquilos, sin más sobresaltos.

Así que ahora nos toca a nosotros. Queremos que ahora seamos nosotros los que celebremos la Navidad en verano. Así tendremos programas navideños de verano, a papá Noel entre medusas, a los Reyes Magos en traje de baño, villancicos en macrodiscotecas, espíritu navideño con crema solar, cenas de Nochebuena en chiringuitos de playa, turrón de gazpacho, brindis de horchata. Y, en medio, interminables pausas publicitarias con anuncios de colonia mezclados con anuncios de desodorante. Toda esta la avalancha reconcentrada haría posible que la turra de pesados artículos de crítica televisiva dedicados a despotricar contra la tele veraniega primero y la tele navideña después se concentraran en un mes insufrible. Y el resto del año, tan ricamente. Imagínense cuánto mejor así. Que no es por mí, que es por ustedes.