18 diciembre 2011

CRISTINA Y URDANGARÍN. INDIGNADOS EN NUEVA YORK

Darse uno la razón a sí mismo es un error que, encima, queda muy feo, pero es tan fácil, socorrido y satisfactorio que allá vamos: ¡Qué razón teníamos cuando hace casi un año dijimos que tenemos que currárnoslo más si queríamos hacer del biopic monárquico lírico-sentimental un nuevo género televisivo que desplazara al pulpo como animal de compañía! Pues nada. Pasan los días sin que ninguna cadena imbuida por el sentido del deber del espíritu patrio que debería inundar nuestros corazones dé un paso al frente y anuncie que va a rodar por vía de urgencia la miniserie “Cristina y Urdangarín. Indignados en Nueva York”.

El 10 y el 12 de febrero de 2009, TVE imbuida por el espíritu del deber del sentido patrio que inundaba su corazón dio un paso al frente y emitió los dos capítulos del telefilme “23-F: el día más difícil del Rey”. Y resultó ser la miniserie con mayor índice de audiencia de la historia de España. A Telecinco le gustó la idea y el resultado, así que el 25 y 27 de octubre de 2010, imbuida por el corazón del sentido del deber patrio que inundaba su espíritu dio otro paso al frente y emitió “Felipe y Letizia, deber y querer”. Tuvo tanto éxito que otro día reemitió los dos capítulos seguidos. Antena 3 no iba a ser menos, así que el 19 y 26 de enero de 2011, inundado por el deber del sentido del paso del espíritu del corazón patrio que le imbuía al frente emitió “Sofía”. No tuvo tanto éxito, así que nadie continuó con el género.

Lo menos que podían hacer ahora Cuatro o laSexta es tomar el relevo e imbuir su frente con el corazón del paso patrio inundando el sentido espíritu con deber y emitir el 28 de diciembre “Cristina y Urdangarín. Indignados en Nueva York”. Las TV movies cobran su pleno sentido cuando se pegan a la actualidad. Pues si se ponen rápido a ello todavía les da tiempo a preparar aunque solo sea un capítulo que nos alegre el día de los inocentes con lealtad institucional, por supuesto.

1 comentario:

Mariam dijo...

Eso, manos a la obra ¡ya!, que hay que entretener al populacho no vaya a ser que se le caliente la cabeza y la arme.