09 diciembre 2011

LA BOLA NO ENTRÓ


Dos horitas perdidas. De doce de la noche a dos de la mañana del pasado miércoles pendientes de Telecinco para nada. Emitieron, como habían anunciado, el especial “1000 días sin Marta del Castillo”, pero no dijeron nada de lo que estábamos esperando. Cada vez que un invitado analizaba el caso, aparecía, junto al cartelito que lo identificaba, un contador que avanzaba hasta detenerse en el número mil: “1000 días sin Marta del Castillo”. Pero aunque el recorrido por lo pasado en estos mil días fue minucioso, no fue exhaustivo: no dijeron ni pío de lo ocurrido el día que se cumplían 961 días sin Marta. La historia es un ejercicio de memoria interesada en el que el olvido es protagonista.

El día 961, “La noria” emitió una entrevista pagada a la madre de “El Cuco” que la montó buena. Anteayer en Telecinco prefirieron no decir ni pío de lo ocurrido en los 39 días siguientes. No dijeron nada de la influencia que tuvo lo sucedido entonces ni la que tuvo en que después la cadena, escaldada, suavizara alguno de sus programas más zafios y retirara otros (como “Enemigos íntimos” y “Resistiré, ¿vale?”). Tampoco dijeron nada de cómo “La noria”, sin publicidad, intenta recuperarla haciendo ofertas o regalándola, de cómo apenas alguna empresa decide volver a anunciarse, de cómo tras una noche de sábado anunciándose prefieren volver a retirarse porque la reacción social se mantiene.

Pero, sobre todo, en Telecinco tampoco dijeron nada sobre su decisión de emitir “1000 días…” para intentar congraciarse con los padres de Marta y con la audiencia, nada sobre cómo abandonaron por un día el enfoque truculento del lado truculento de la vida que tan buenos resultados les había dado siempre, para sustituirlo por un enfoque más amable del lado truculento de la vida. ¿Coló? ¿La bola entró? En su casa, usted dirá; en la mía le aseguro que no.