26 diciembre 2011

EL RECURSO DEL REY

Éxito absoluto. La maniobra de distracción urdida por la Casa real para limpiar su imagen ha sido un éxito. Este año el mensaje navideño del rey ha cerrado el círculo logrando su objetivo central: dejar la Corona reluciente y libre de cualquier sospecha que pudiera dañar su imagen y afectar a su solidez institucional.

En efecto, todos los españoles, como un solo papanatas, hemos estado pendientes de las palabras del rey prestos a desentrañar cualquier alusión directa o indirecta al caso Urdangarín. Y como soltó cuatro generalidades sobre el asunto, quedamos tan contentos sin darnos cuenta de que no dijo nada de lo fundamental, de lo que debería haber hablado, de lo que realmente afecta a la credibilidad de la institución monárquica: el peligrosísimo acercamiento de la rama bastarda de la familia Borbón a Telecinco con la participación de Leandro de Borbón y Ruiz Moragas en “La caja Deluxe” y de Blanca de Borbón en “Acorralados”, siendo la comidilla de “Sálvame” y “El programa de Ana Rosa”, o sea, de la cadena entera.

En efecto, ¿por qué se destapó estos meses el caso Urdangarín si su conducta viene de años atrás? ¿Por qué se debate ahora el tráfico de privilegios de un miembro de una casta especial, cuando todos sabemos que esta casta es precisamente el resultado de siglos de privilegios e impunidad? ¿No es muy raro todo esto? Tal vez estemos ante una sutil maniobra para distraer la atención de lo realmente importante: la posible visita de Blanca o Leandro a “Más allá de la vida” para hablar con los insignes muertos de su familia. Repasemos el mensaje del rey: primero dice que quiere hablar “con realismo” y luego solicita un “necesario realismo”. ¿Realismo? El realismo es estar pegado a la realidad y no creer en espíritus, pero también es la doctrina u opinión favorable a la monarquía. A ver si lo de Urdangarín va a ser solo un recurso útil del hábil redactor que escribió este año el discurso del rey.