10 diciembre 2011

ANA Y LOS CANGUROS

Qué feo está quitarle la ilusión a alguien. Le pongo un ejemplo. A usted siempre le hizo ilusión que la palabra más famosa que cedió un idioma originario de Australia al resto del mundo fuera “canguro”. ¿Por qué? Porque le hace gracia que venga de un equívoco: en 1770, los aborígenes contestaron a los marineros que acompañaban al capitán Cook que aquel extraño animal saltador se llamaba “canguro”. Como después nadie encontró ninguna lengua aborigen que llamara a los canguros de forma ni remotamente parecida, se concluyó que cuando los nativos contestaron “canguro” estaban diciendo “No entiendo”, y no el nombre del animal. Precioso, pero le traigo malas noticias. En 1971 el antropólogo John Haviland encontró que en la lengua ‘guugu yimithirr’ llaman “gangurru” a un tipo de canguro grande y gris. Así que no hubo equívoco, la historia pierde emoción y usted se queda sin un bonito chisme que contar y con una ilusión menos en esta vida. ¿A que fastidia? Pues a Ana Obregón le está pasando algo igual, qué pena.

Tras triunfar como autora, guionista, directora, actriz principal y la de mi madre de cosas en la serie “Ana y los 7”, ‘Anita la Fantástica’ andaba por ahí proclamando que ya había creado otra serie que iba a ser un bombazo, y que ella iba ser también la guionista, directora, actriz principal y la de mi madre de cosas. Para hacer méritos en Telecinco pasó por el humillante aro de “La caja Deluxe” y “Más allá de la vida”. Y, total, para nada. La cadena dice que no ve la serie, que no la quiere, que ni la va a hacer ni la va a emitir.

Pues muy mal. Si hay una cadena capaz de mejorar incluyendo en su parrilla una serie de la Obregón, esa es Telecinco: tiene una programación tan birriosa que cualquier cambio realizado al azar mejoraría lo que hay. Además, está muy feo quitarle la ilusión a alguien, pero más a la fantástica stripper-canguro de “Ana y los 7”. Sí, "canguro", ¿qué pasa?