13 diciembre 2011

TRANSFUSIONES Y TRASPLANTES

El sábado “La noche temática” emitió un reportaje muy raro. Un reportaje bueno y bien hecho, como los que habitualmente emite el programa, pero raro. Ese día, 10 de diciembre, la edición estaba dedicada a los Derechos Humanos. Primero emitió el demoledor “Cerca de tus ojos” de Elías Querejeta, un repaso por el incumplimiento de los Derechos Humanos que helaba la sangre. Pero luego emitieron “La caza de albinos en África”, un reportaje tenía más que ver con las chifladuras que hace la gente cuando cree en chifladuras que con los Derechos Humanos.


Resulta que en Tanzania hay curanderos y brujos que con trozos del cuerpo de los albinos fabrican amuletos y con su sangre elaboran pociones que consiguen que sus clientes se curen, ganen mucho dinero, les vaya bien en los negocios y se hagan ricos. Como consecuencia de semejante creencia bárbara y estúpida se hacen muchas barbaridades y estupideces: se ponen trozos de pelo albino en las redes para pescar más, se roba el cuerpo de los albinos muertos y se les llega a matar y mutilar para abastecer un macabro y lucrativo mercado paranormal. Sin embargo, no decían lo fundamental: excepto por el hecho de que se vulnera el derecho a la vida, todo lo demás que hacen estaría requetebién… si no fuera porque parten de una creencia falsa.

La ciencia occidental asegura que con la sangre de unas personas se puede ayudar a otras. Así que fomentamos la donación de sangre para lograr una sociedad mejor. También utilizamos los cuerpos de los muertos para estudiarlos o para salvar vidas realizando trasplantes. Incluso hacemos trasplantes de personas vivas. El límite es que esto no se puede hacer contra la voluntad del donante o matándolo. El error de los curanderos y brujos tanzanos no es que hagan amuletos y pociones, sino que los amuletos (todos) y las pociones (todas) son supersticiones que, como todas, hacen que el mundo sea peor.