31 marzo 2011

ARCHIVO HISTÓRICO

La diferencia fundamental entre una televisión que quiere ser respetada y otra televisión que tan sólo quiere ser consumida es que la primera es capaz de colgar en la red su archivo histórico. Es lo que está ocurriendo con RTVE, que de forma laboriosa y poco publicitada lleva años inserta en la tarea galáctica de ofrecer en su página web miles y más miles de horas con materiales emitidos durante las últimas décadas. Decenas de series que seguimos recordando muchos años después de su emisión, -"Fortunata y Jacinta", "La barraca", "Ramón y Cajal", "Historias para no dormir", "Celia"-, se pueden volver a ver íntegras, miles de entrevistas, "Informes Semanales" como para mantener entretenido a Robinson Crusoe, todo el humor de mitos como Eugenio, Tip y Coll, Faemino y Cansado, algunos programas de "La clave", espacios como "La edad de oro" que definieron su época de emisión. Por encima de otro tipo de motivaciones, se nota en este empeño un profundo sentido de orgullo y dignidad por la labor realizada...

... que ni de coña podemos encontrar en la página web de Telecinco. ¿Se imaginan a esta cadena colgando en la red su archivo histórico? No es cuestión de antigüedad: la cadena que fue de Carlotti y ahora es de Vasile lleva ya más de veinte años en antena y podría tener material suficiente para crear una página llena de contenidos que repasáramos con interés durante meses. Pero no lo hace. No cuelga la colección íntegra de "La máquina de la verdad". No pone a nuestra disposición lo más interesante de "Aquí hay tomate". Los concursantes de antiguas emisiones de GH, henchidos de vocación de eternidad, ni siquiera pueden ser encontrados ahora al no existir un archivo histórico completo del viejo reality. Y es una pena, porque si Telecinco quisiera ser respetada y no sólo consumida debería colgar en la red todos los programas en los que Ana Rosa trató el caso Mari Luz y aquel debate en "La Noria" en el que Jordi González aseguró que no había podido encontrar ningún contertulio que criticase la actuación de AR.

30 marzo 2011

EL BARCO DE LOS SIMIOS

Después de que el gran héroe Teseo regresara de Creta con los jóvenes a quienes había salvado de morir devorados por el Minotauro, su barco fue conservado por los atenienses como una reliquia, aunque a lo largo de los años fueron sustituyendo las tablas estropeadas por otras nuevas y más resistentes. Surge entonces la paradoja que planteó, entre otros, el filósofo Thomas Hobbes: ¿el barco de Teseo seguirá siendo el mismo barco después de que todas sus partes hayan sido sustituidas por otras nuevas? ¿Y qué ocurriría si alguien hubiera juntado todas las partes viejas del barco colocándolas en su sitio? ¿Cuál de los dos barcos sería el verdadero barco de Teseo?

Después de ver en La Sexta “El planeta de los simios” de Tim Burton, surge la misma paradoja que nos vuelve locos con el barco de Teseo. Burton ha sustituido todas las partes de “El planeta de los simios” original (incluido su maravilloso final) por tablones nuevos y, se supone, más resistentes, así que la cuestión es si estamos ante una sustitución de “El planeta de los simios” de Franklin J. Schaffner y Charlton Heston por otro barco, o si más bien nos encontramos con una renovación de la película original. Si nos encontramos en el puerto de Atenas con el barco de Teseo completamente renovado tabla a tabla, y con el barco de Teseo recompuesto después de juntar los tablones originales, ¿cuál diríamos que es el barco de Teseo original? Si vemos un sábado en La Sexta “El planeta de los simios” de Tim Burton, y un miércoles en La 2, en esas estupendas noches dedicadas al cine clásico, nos encontramos con “El planeta de los simios” de Schaffner y Heston, ¿diríamos que Burton reemplazó el barco de “El planeta de los simios”, o más bien que renovó el original?

Si usted ingresa hoy un billete de diez euros en el banco y mañana lo retira, lo más probable es que no le devuelvan el mismo billete, sino otro con el mismo valor. Algunos ingresamos en nuestra memoria cinéfila el billete de “El planeta de los simios” original y, cuando lo retiramos de La Sexta, nos devuelven otro diferente pero, según dicen, con el mismo valor. No importan los billetes particulares, sino el valor. Vale. Pero es que yo amaba ese billete hecho con los viejos tablones del barco de Teseo. Ay.

29 marzo 2011

CHAN CHAN Y MARÍA LANDÓ



“Yo nunca he ocultado que mi deseo es poder privatizar Telemadrid porque yo no creo en los medios de comunicación públicos”, dijo el sábado Esperanza Aguirre, presidenta de la comunidad pública de Madrid y de rebote, de la cadena pública Telemadrid. El domingo, ya por la noche, Juanica y Chan Chan en el mar cernían arena, como sacudía el jibe, a Chan Chán le daba pena. Quiero decir que, ante el estreno de la maravillosa, estupenda y extraordinaria primera entrega de la serie documental “Todo el mundo es música” en La 2, uno reflexionaba sobre el sentido de la televisión pública y la obligaciones que con ella contraen sus gestores. No era fácil, todo el tiempo de acá para allá, que si primero de Alto Cedro voy para Marcané, llego a Cueto, voy para Mayarí.

El otro día, Ana Pastor dio paso en “Los desayunos de TVE” a un vídeo diciendo que iba a ofrecer unas imágenes de la televisión oficial libia, a lo que añadió que a ella le gustaba distinguir entre la televisión pública (como la española) y la televisión oficial (como la libia). ¿Vio ese día Aguirre “Los desayunos”? Si lo que quiere es privatizar Telemadrid, ¿no debería haber dicho que no cree en los medios de comunicación “oficiales” (en vez de en los “públicos” como dijo)? Si cree que un medio de comunicación tramposo y deficitario puede regenerarse con una gestión privada, ¿no debería ella, como buena gestora, aplicar ese modelo y permitir que la sociedad se beneficiase del servicio ofrecido y también de las ganancias económicas que genera?

Sea como sea, tras la primera entrega de “Todo el mundo es música” dedicado al son cubano de la mano de Elíades Ochoa, los próximos domingos vendrán los narcocorridos mejicanos con “Los Tigres del Norte”, la música garúfina del Caribe con Aurelio Martínez, el chamamé argentino con Chango Spasiuk y la música afroperuana con Susana Baca. Viva la televisión pública, una televisión que trabaja, sólo trabaja, pero a diferencia de María Landó, su trabajo no es ajeno.


28 marzo 2011

EL BRAZO RENTABLE DE LA LEY

No puede ser que la salvación del cine esté en hundir la tele. Habrá quien piense que sería un inefable ejercicio de justicia poética que la estrella de la radio se salvara matando al vídeo, que el libro se hiciera inmortal acabando con Internet y que la eterna crisis del cine español terminara fagocitando la tele española. Pero de eso nada, salimos perdiendo.

“Torrente 4. Lethal crisis” es muy rentable. Vale. Es la de mi madre de rentable y la rentabilidad está muy bien porque esto es un negocio. También vale. Pero a qué precio. Igual que los libros sobre epitafios y enterramientos nacen con el pecado original de necesitar para existir que antes haya muerto un montón de gente, “Torrente 4” necesitó para existir que antes hubiera un montón de horas de televisión de la peor calidad. Y no por la insistente presencia de Santiago Segura en la tele promocionando su cinta, que a eso ya estamos hechos, sino por la desbocada afición del amiguete a introducir cameos de personajes de lo peor de la tele junto a Torrente.

“Torrente es un anormal”, repite insistentemente Segura subrayando que representa lo peor, lo que no debemos ser. Sí, amiguete, pero ¿y Paquirrín? ¿Qué es Paquirrín superestrella en “Torrente 4”? ¿Y qué es Belén Esteban? ¿Es justo que debamos aguantarla en la tele años y años a todas horas para que ahora el cine español rentabilice nuestro sufrimiento y bata todos los récords de recaudación? ¿Y Kiko Matamoros, Carmen Martínez Bordiú, José Campos, María Patiño, Aramís Fuster y Ana García Obregón? ¿No tenemos que pagar un precio demasiado alto, aguantando la tele que aguantamos para que, después de tropezarnos con estos personajes en los salones de nuestras casas durante días, meses y años, nos los vendan convertidos en ídolos pop al lado del brazo rentable de la ley?

27 marzo 2011

PERRO NO COME PERRO DEL MISMO AMO



Nos reímos con Berto y Buenafuente en su sección “Los Piqueras”. Es fácil parodiar la afición de Pedro Piqueras a sustituir las noticias por la carnaza más sangrante y los sucesos más negros (“¡aterrador, espantoso, terrible, pavoroso!”). Pero la risa no debe impedirnos ver el profesional que hay detrás.

Explicaba hace unos días el director de informativos de Telecinco en un curso que el ingrediente básico del éxito en televisión es “cómo se cuentan las cosas”, que “el espacio informativo de una cadena de televisión debe ser tratado como un programa más de la parrilla, donde lo crucial, además de informar con rigor, es mantener la audiencia y el interés de la misma”, que “el formato del informativo es tan importante como el contenido”.

Estos días nos hubiera gustado ver cómo Telecinco mostraba el paso de Ana Rosa Quintana por los juzgados para declarar como imputada en el caso Mari Luz al que tantas horas dedicó la cadena. Pero no hubo suerte: se les escapó. Podían haber tratado al informativo como un programa más de la parrilla que hasta hace unos días rezumaba caso Mari Luz por los cuatro costados, pero no pudo ser. Es que ver a Ana Rosa tratada por Telecinco con la misma falta de consideración con la que ella trata a las personas de las que se alimenta su programa sería una falta de rigor, no mantendría la audiencia ni el interés de la misma. Así que lo mejor fue mantener el formato del informativo, repleto como siempre de carnaza y sucesos aterradores, espantosos, terribles y pavorosos, pero, sobre todo, con contenidos ajenos al personal que trabaja en la cadena. Es que al director de informativos de Telecinco se le olvidó decir en el curso que lo de la audiencia, el rigor, el interés y el formato es importante, pero, además, no hay que morder la mano que da de comer a la mano que te da de comer.

26 marzo 2011

NO SOY... ¡NO SOY, NO SOY, NO SOY!



El hecho de que los anuncios publicitarios de productos financieros, -seguros, bancos, inversiones-, sean en su conjunto tan espantosamente feos, ¿es una característica necesaria, intrínsecamente inherente a la naturaleza del producto anunciado, -de la misma manera que los anuncios de tampones son necesariamente cursis o los anuncios de coches son necesariamente caros-?, ¿es, por el contrario, una circunstancia coyuntural y pasajera, referida a la crisis económica, -como coyuntural, pasajera y fascinante es la presencia de Kate Winslet en la última campaña de Lancôme, o coyuntural, pasajera y cargante es la participación de David Bisbal en los recientes spots de Nocilla-?, ¿o, ya por último, no es más que puro azar, actuando vacía y ciegamente en un universo sin sentido ni ojos de color violeta, -igual de azaroso que la relación entre la ideología de una cadena de la TDT y los productos de teletiendas que anuncia, o la relación entre el aspecto de las hamburguesas que se ven en los anuncios de McDonalds y las que se ven dentro de las cajas de cartulina con las que te las sirven en dichas hamburgueserías?

Y no me refiero a las ya míticas campañas de Nueva Rumasa ni a la maldición bíblica que para el mundo de la publicidad televisiva supuso la aparición del naranja banco ING en España. Me refiero, -sí, amigos, seguro que ya lo habían adivinado-, al "soy... ¡soy, soy, soy!" de la Mutua Madrileña, y muy, pero que muy especialmente, a la incomprensible campaña de la aseguradora Línea Directa en donde sale alguien que no comprendo haciendo algo que no comprendo en un escenario que no comprendo mientras una voz en off le dice algo que no comprendo. Y todo sin que te apetezca llegar a comprenderlo. Si ya es triste no entender nada de la crisis económica actual, enfrentarse a la publicidad financiera hace renacer las ganas de guardar los millonarios ahorros en un calcetín. Al fin y al cabo, al menos Calzedonia tiene la delicadeza de utilizar la preciosa "She’s always a woman" de Billy Joel en sus anuncios.

25 marzo 2011

LA NORIA HIPÓCRITA


La revolucionaria telebasura de Juan Palomo en Telecinco:
ellos coronan a la choni y ellos la decapitan


A ver cómo andamos de memoria: ¿Se acuerdan de que Javier Sardá decía que el término “telebasura” solo es un insulto y por eso él respondía a esa palabra diciendo “Tu puta madre”? ¿Se acuerdan de que hace unas semanas Jordi González utilizó esta ocurrente respuesta en Twitter cuando alguien le acusó de hacer telebasura? Vale, pues el artículo de hoy va de eso.

Decía el escritor francés François de Rechefoucauld: “La hipocresía es un homenaje que el vicio rinde a la virtud”. Y en esas estamos. El otro día en “La noria” Jordi González y su troupe hicieron el homenaje que la telebasura hipócrita le debe a la televisión virtuosa. Una televisión que, ojo, no es virtuosa porque lo digamos tú o yo, sino porque lo dejan ellos bien claro cuando deciden someter a una prueba de cultura general a la última ganadora de “Gran hermano”. Esa chica encarna la idea de triunfo y éxito social que la telebasura promueve, pero puede uno reírse de ella porque es prácticamente analfabeta. Y, ojo, no hay que reírse de su analfabetismo porque lo hagamos tú y yo, sino porque eso es lo que hicieron ellos viendo sus belenestebánicas respuestas.

También es cierto que haciendo telebasura en “La noria” serán buenos, pero no lo son simulando hacer un concurso cultural. La granhermana Laura Campos no sabe qué carabelas llevó Colón en su primer viaje a América, pero ellos dieron mal la solución porque, mientras la Pinta y la Niña sí eran carabelas, la Santa María era una nao. Y en la península Ibérica no hay dos países (España y Portugal), sino uno entero (Andorra) y parte de otros tres (España, Portugal y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte). Y, por si la telebasura se decide a rendir otro homenaje a la televisión virtuosa, que tome nota: el sombrero Panamá no se fabrica en Panamá, la Guerra de los 100 años no duró 100 años y nuestros primeros padres no son Adán y Eva. Que aprendan de “Saber y ganar”, donde todos se ríen pero nadie se ríe de nadie.

24 marzo 2011

NOSOTROS TENEMOS UN HACHA

Hay decisiones que no son nada fáciles (“Difícil elección, o filosofía o amor”. Antonio Vega, no te olvidamos). Pero hay otras que están chupadas. Ahí va una: ¿qué hacer con el árbol caído que no hace ascos de hacer leña del árbol caído, el árbol caído que trabaja haciendo leña del árbol caído, el árbol caído que está especializado en hacer leña del árbol caído? Pues qué se va a hacer: leña. Y si ese árbol caído no está caído, sino que sólo tropezó y se tambalea? Pues qué se va a hacer: empujar y luego leña. Pues venga, a por el hacha.

Ana Rosa Quintana ha sido llamada a declarar como imputada ante el juez por el caso Mari Luz. Ella es una de las principales responsables de que en España se pueda usar la expresión “El caso Mari Luz” y todo el mundo sepa de qué se trata; y mira que hay miles y miles de casos por esos juzgados de Dios. Ella consiguió grandes rendimientos en audiencia gracias a que explotó este triste caso como sólo la tele más deplorable sabe hacer: antes fueron “El caso Madeleine”, “El caso Ylenia Carrisi” o “El caso de las niñas de Alcasser”. Ella fue la que se cubrió de gloria consiguiendo que Isabel García acusara antes las cámaras a su marido de haber cometido el crimen. Ella fue la que se sorprendió porque su logro no recibió el premio Pulitzer sino un montón de críticas (empezando por el abogado de los padres de Mari Luz: “No se puede presionar a una persona con un 65 por ciento de minusvalía. Hay que tener dignidad, como personas y como periodistas. Aquí no hay buenos porque tengan una cámara en la mano y una alcachofa”). Y ahora acaba de tener que ir a declarar ante el juez como imputada para aclarar qué había pasado ahí.

Isabel García lloraba y suplicaba: “No me graben más, no me graben más”. Pero seguían grabando porque, dicen, “eso es lo que hacemos”. Eso es lo que hacen: leña del árbol caído. Ahora esperamos ver a AR en su programa saliendo del juzgado mientras suplica llorando “No me graben más”. Y nosotros tenemos un hacha.

23 marzo 2011

EL DISEÑO DE NARANJITO



El poeta romano Marcial decía que las tres cuartas partes de los encantos de la emperatriz Mesalina se hallaban en el tocador, y que sus atractivos estaban encerrados en cien tarros diferentes. Supongo que el atractivo de las cinco horribles protagonistas de “Casadas con Miami” (Cuatro) se hallan también en el tocador, en los mil tarros llenos de chorradas que dan un poco de color a sus insufribles vidas y a su irrelevante vida social. Mesalina es un personaje mucho más interesante que Marta Villa, por supuesto, pero el constructor corrupto Rubén Bertomeu (“Crematorio”, Canal +), que se enfrenta con estoicismo japonés al espantoso mundo que él ha contribuido a crear, o la deliciosa ama de casa Nancy Botwin (“Weeds”), que decidió mantener a su familia vendiendo marihuana, son tan interesantes como Mesalina.

El atractivo de Bertomeu y de Nancy no está en el tocador, sino en la poderosa presencia de José Sancho y de Mary-Louise Parker, en el respeto a la sensibilidad de los espectadores que siguen sus aventuras y en unos guiones que convierten el día a día de supuesto glamour y lujo de las casadas con Miami en un espeluznante basurero humano. Esas mujeres casadas con Miami son tan elegantes como Naranjito embutido en la camiseta de la selección española de fútbol. Para elegancia, la de Bertomeu sabiéndose poderoso. Para elegancia, la saga/fuga de Nancy hacia Canadá. La elegancia no se compra en las tiendas de lujo ni se almacena en el tocador. La elegancia tampoco se adquiere al casarse con un emperador de Roma, aunque ese emperador sea el muy televisivo Claudio.

El director de cine Ridley Scott dijo que algunas veces en el diseño está lo que se quiere decir, y me parece que en el diseño de “Casadas con Miami” está precisamente lo que Cuatro quiere decir en la noche del domingo. Así que, para ahorrarnos sufrimiento, Marta Villa podría callarse. El diseño de Naranjito ya lo decía todo, y el diseño de las casadas con Miami ya nos habla de su fondo de tocador. Bertomeu y Nancy, sin embargo, tienen que ganarse el pan con el sudor de sus palabras y hechos.

22 marzo 2011

PATRIA O MUERTE Y MÁS ALLÁ

La ventaja que tiene “Gafapastas” es que abarca un rango de referencias culturales tan amplio que puede ganarse el interés de una audiencia que va desde los amantes de la cultura más tradicional hasta los aficionados a las últimas tendencias alternativovanguardistas. La desventaja que tiene “Gafapastas” es que abarca un rango de tendencias culturales tan amplio que puede ganarse el rechazo de una audiencia que va desde los que desprecian las últimas tendencias alternativovanguardistas hasta los que desprecian la cultura más tradicional. La 2, -la segunda cadena de este lujazo de televisión pública que poco a poco estamos consiguiendo-, ha colocado en su parrilla un concurso que es más que un concurso; ha decidido realizar uno de los experimentos socioculturales más interesantes de los últimos tiempos para comprobar cuál es la diferencia entre tener amplitud de miras y no tener criterios. Se llama “Gafapastas” y camina por un agudísimo filo que tiene a “Perdidos”, Ricky Martin y el “Spiderman” de John Romita Jr. a un lado, y a Rubén Darío, el Museo de l’Ermitage y los motetes y madrigales renacentistas al otro.

Otros divertidos concursos de preguntas y respuestas se limitan a ser divertidos concursos de preguntas y respuestas. Pero “Gafapastas” es más que el más divertido concurso de preguntas y respuestas, es el campo de batalla en donde una nueva cultura camisetera quiere derrotar a la cultura tradicional para después no ocupar su puesto. Si el mundo del cine, la literatura, la música, se mueve por admiraciones y afanes de unión e integración, entonces el concurso que une en sus preguntas a Hernán Cortés y Ágatha Ruiz de la Prada, a Nietzsche y al Cola-Cao, será un éxito. Si el mundo de la literatura, la música, el cine, se mueve por animadversiones y afanes de distinción y separación, entonces el concurso que une en sus preguntas a Mafalda y a Valle-Inclán, a Arthur Miller con Gargamel, será un fracaso. Patria o muerte, venceremos. Hasta el infinito y más allá.

21 marzo 2011

PAPEL HIGIÉNICO NUCLEAR



Podrá llegar el día en el que nuestra civilización haya desaparecido. Ninguna importancia tendrá entonces el pueblo japonés. Podrá ser dentro de unos siglos, unos milenios, podrá ser dentro de millones de años. Todos los restos del ser humano estarán enterrados por nuevos mares, cadenas montañosas, la nueva configuración de unos continentes en perpetuo conflicto. Quizá entonces formas de vida aún inexistentes puedan encontrar restos de quiénes fuimos. A lo mejor desenterrando materiales de la corteza terrestre. A lo mejor recibiendo las ondas electromagnéticas de nuestras emisiones de radio y televisión. Pudiera ser, -yo no digo que sea probable, pero sí que es posible-, que lo primero que se conozca de nosotros en otra época cosmológica sea el anuncio de Colhogar en donde se presenta un rollo de papel higiénico cuyo tubo central puede ser arrojado al inodoro al estar hecho de material soluble y biodegradable.

Es cierto que la empresa susodicha maneja una encuesta en donde el 25% de los preguntados reconoce que deja puesto el tubo central del papel higiénico una vez que éste se acaba para que sea el siguiente usuario el que resuelva el problema. El 89% de los españoles estamos interesados en un papel higiénico cuyo tubo central se pueda tirar al váter, -un consenso porcentualmente mayor que el referido a qué hacer respecto del terremoto atómico japonés-. Los ecologistas denuncian la peligrosa dificultad del manejo de los residuos radioactivos de las centrales nucleares a una sociedad que no sabe manejar correctamente el tubo de cartón de los rollos de papel higiénico. Quizá Colhogar, tras tamaña aportación al progreso humano, quiera redondear su papel histórico fabricando ahora unas centrales nucleares cuyos residuos puedan también ser tirados por el inodoro. En caso contrario, seguirá habiendo un incómodo paralelismo entre la energía nuclear y el papel higiénico: en ambos casos vamos almacenando sus restos para que resuelvan el problema los que en el futuro se sienten donde hemos estado sentados nosotros.

20 marzo 2011

SUPERVIVENCIA EN LOS MONEGROS

¿Y si juntamos a los sociópatas de “Hijos de papá” con los psicópatas de “Hermano mayor”? La madre de todos los realities. El reality llamado a terminar con los realities. Un reality tan reality que un reality más reality no puede ser pensado. Llevamos demasiado tiempo viendo a los extraterrestres de “Hermano mayor” reventar una puerta a base de coces porque su madre no les ha preparado su comida favorita. Llevamos demasiado tiempo viendo a los extraterrestres de “Hijos de papá” poner cara de asco por usar unos pantalones que cuestan menos de quinientos euros. Y tanto unos como otros lo hacen sin ningún pudor a metro y medio de distancia de un tío que les está enfocando con una cámara profesional que lleva sobre su hombro. Demasiado tiempo. El suficiente para que ya nos aburran solemnemente las mamarrachadas de unos y otros. Pero, ¿y si los ponemos a convivir en la misma casa, a tener que ponerse de acuerdo en la rutina de cada día, si sentamos a la misma mesa a un tío incapaz de tolerar la menor frustración sin destrozar el mobiliario circundante con una tía que todavía no ha descubierto que existen en el planeta otras personas que no son ella?

Eso sí, habría que preparar una casa especial. Con puertas del pánico en todas las habitaciones tras las que se apostarían contingentes armados internacionales preparados para actuar en cuanto hiciera falta. Con dispersores ocultos por todas las esquinas de la casa capaces de fumigar antipsicóticos en el aire que respiran. Sería divertido que los respectivos coachs se intercambiasen, y el simpático hermano mayor entrenara al equipo de sociópatas mientras la psicóloga positiva orienta a la selección de psicópatas. La casa podría estar localizada en medio de un desierto, para dar mayor sensación de experiencia límite. “Maleducados. Superviviencia en Los Monegros”. Y al concursante ganador se le obsequia con una carrera discográfica, la edición de un cedé y un puesto de comentarista perpetuo en “Sálvame”. De luxe.

19 marzo 2011

DEL GRIS AL VERDE

El algodón no engaña, decía el anuncio. Bueno, vale, pero las matemáticas siguen siendo en esto mejores que el algodón. “Destino: España” (noche de los martes en La 1) aprueba con sobresaliente la prueba televisiva del algodón, pero tiene dificultades matemáticas para seguir siendo lo que a todos nos gusta pensar que es: la continuación lógica de “Españoles por el mundo” (también noche de los martes en La 1, pero una hora antes).

“Españoles por el mundo” nos lleva desde hace unos años a recorrer el mundo de la mano de compatriotas que viven por esos mundos y ejercen de cicerones. Viendo el éxito de crítica y público (qué pasa; si todo el mundo dice “éxito de crítica y público”, a ver por qué no iba a decirlo yo), el programa se complementó con la devolución de la visita que las normas de cortesía establecen. Así completamos la noche recorriendo España de la mano de visitantes que viven por estas Españas y ejercen de cicerones. Pero el número de países es enorme y el de comunidades autónomas no. Así que o se limitan las entregas de “Destino: España” a 17 o repetimos autonomías. Y, afortunadamente, repetimos.

Esta semana “Destino: España” visitó por tercera vez Asturias. Hubo sidra, madreñas y fabada, pero también orbayu, esa lluvia fina y pertinaz que empapa mejor que un chaparrón y transforma el paisaje gris en verde. Así tiene que ser “Destino: España”. No un turbión de 17 episodios que marcha pronto y deja el suelo seco y cuarteado, sino una lluvia fina e insistente. Como la acogida a los que nos visitan. Como la constante tarea de las asociaciones de ayuda a los inmigrantes que, como Intervalo en Asturias, no descansan. Como el orbayu asturiano: pertinaz hasta empaparnos y capaz de transformar el gris en verde.

18 marzo 2011

EL DISCURSO DEL EMPERADOR

Se equivocó Andy Warhol, se equivocaba. No todo el mundo tiene derecho a 15 minutos de gloria saliendo por la tele. Los programas de testimonios y los realities que invaden las pantallas parecen dar la razón a Warhol, pero no. Los individuos pertenecientes a la clase lógica de los emperadores de Japón no pueden hacerlo. Acabamos de tener un ejemplo viendo cómo el emperador de Japón emitió un mensaje televisivo de apenas seis minutos y la cosa no funcionó como se esperaba.

¿Puede pasar un cometa cruzando el cielo con la intención de tranquilizar a la población? Podría intentarlo, pero no lo conseguiría porque un cometa es un hecho excepcional que altera la regularidad y previsibilidad de los cielos, y, como tal, siempre intranquilizó a los hombres. ¿Puede el gobernante celestial sobre las nubes japonés que actualmente ocupa el Trono del Crisantemo cruzar el cielo televisivo con la intención de tranquilizar a la población ante los desastres que están padeciendo? Hombre, acaba de intentarlo, pero es que cuesta tranquilizarse asistiendo al hecho excepcional de que el gran rey que gobierna todo bajo el cielo dé un mensaje televisivo por primera vez en la historia. Muy gorda tiene que ser la situación, piensa uno, para que haya ocurrido algo que nunca antes pasó.

Aquí, el rey tranquilizó la noche del 23 F saliendo por la tele porque estaba donde estábamos acostumbrados a verle: en la tele dando mensajes. Pero a lo más que había llegado el actual príncipe del cielo japonés fue a emitir un comunicado escrito cuando en 1995 el terremoto de Kobe causó 6.500 víctimas. Su padre dejó que por primera vez se oyera su voz por la radio cuando anunció la rendición del Imperio del Sol naciente en la Segunda Guerra Mundial. Ver el otro día a Akihito interrumpir la programación de las principales cadenas de televisión es como para morirse del susto. Aquí el rey lo hace todas las nochebuenas y no pasa nada porque, sumidos en la rutina, estamos pendientes de otras cosas.

17 marzo 2011

ABRE LOS OJOS

Ana Pastor es una periodista como la copa de un pino porque tras ser noticia por conseguir la única entrevista conceidida por el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, a un medio de comunicación occidental dijo que la noticia no era ella ni lo que el logro periodístico supone, sino las declaraciones de Ahmadineyad sobre Libia y los derechos humanos en Irán.

Ana Pastor es una mujer como la copa de un pino que ha puesto el machismo en su sitio porque tras atreverse a terminar la entrevista en Teherán, capital del fundamentalismo islamista mundial, con el velo del cabello caído sobre los hombros dijo que no se trataba de una protesta ni de un acto intencionado, sino que había sido fruto de lo absorta que estaba en una entrevista tan intensa. Dejó así claro que ante el trabajo, lo realmente importante, lo accesorio y superficial (da igual que sea un velo con un significado religioso o un complemento con sólo un sentido estético) queda relegado a un segundo término, algo en lo que las mujeres y los hombres no tenemos por qué ser diferentes por mucho que lo pretendan los vendedores de religiones o de complementos.

Ana Pastor es una entrevistadora como la copa de un pino porque cada vez que pregunta deja bien claro lo que los entrevistados dicen y lo que no dicen. Un entrevistador al uso hace las preguntas oportunas para que el entrevistado diga lo que tiene que decir. Ana Pastor pregunta, repregunta y vuelve a repreguntar para dejar patente la diferencia entre lo que tienen que decir y dicen, y lo que deberían decir pero no dicen.

Ana Pastor es una informadora como la copa de un pino porque, tras verla, no nos sentimos informados, sino desinformados sobre lo que los poderosos no quieren informarnos por motivos que tampoco revelan. Por eso, ver a la inquisitiva y profesional Ana Pastor en “Los desayunos de TVE” cada mañana es la mejor manera de empezar el día lo suficientemente desinformados como para enfrentarse al mundo con los ojos abiertos.

16 marzo 2011

SEXO EN ROMA

Después de su paso por Digital +, la serie “Spartacus: sangre y arena” baja a la arena de la televisión generalista y, desde la escuela de gladiadores de Cuatro, tiene que buscarse la vida para competir con “Hospital central” o “El mentalista” sin perder la cabeza bajo la espada de los índices de audiencia. La serie protagonizada por el gladiador tracio Espartaco tiene una deuda estética con la película “300” y una deuda ética con el “Espartaco” de Stanley Kubrick. La primera ya está liquidada. La segunda, no. Pero lo que más llama la atención de “Spartacus: sangre y arena” no es su estética de cómic y su extraña ética de sangre y honor, sino las explícitas escenas de sexo. ¿Todavía nos sorprende ver un pene, una relación homosexual o los pechos de Lucy Lawless en horario de máxima audiencia? Estamos en Roma, amigos.

La antigua Roma no está en películas como “Quo vadis?”, “Ben-Hur” o “Gladiator”. Juan Eslava Galán escribió un delicioso libro titulado “La vida amorosa en Roma” que comienza con la descripción de un relieve ornamental de una lámpara romana de terracota, que actualmente se exhibe en el Museo Arqueológico de Chipre. En ese relieve, un hombre y una mujer practican el “sesenta y nueve” con denuedo y aplicación. Pues bien, es en esa lámpara erótica del museo de Chipre, en los frescos de Pompeya, en el manual de seductores que escribió Ovidio o en los versos de Cátulo donde está Roma. También en las calles de una ciudad sucia, ruidosa y superpoblada. En las fiestas, en los tugurios donde las brujas preparaban filtros de amor o compuestos afrodisíacos (en la serie “Roma” entramos en uno de ellos), en los prostíbulos caros y baratos o en ese romanísimo verso del siglo I que termina así: “Deja que te dé por culo. Qué le vamos a hacer. Mi inspiración es así de basta”.

¿Nos escandaliza el sexo a veces sucio, a veces rápido, a ratos impuesto, otras veces violento y de vez en cuando tierno de la serie “Spartacus: sangre y arena”? Los romanos se escandalizarían con nuestro escándalo. Los castos besos entre Marco Vinicio y Ligia en “Quo vadis?” sí que son escandalosos, pero el sexo en la antigua Roma no era un espectáculo apto para ver en Semana Santa.

15 marzo 2011

EQUÍVOCOS, CONFUSIONES Y MALENTENDIDOS

Hay tres recursos de los que suelen abusar las telecomedias. Uno: un personaje tiene que decirle algo a otro y está dispuesto a hacerlo, pero no se atreve, lo que da lugar a múltiples situaciones cómicas. Dos: un personaje quiere ocultarle algo a otro, pero se encuentra con gran cantidad de dificultades para conseguirlo, lo que da lugar a múltiples situaciones cómicas. Tres: se produce un equívoco, confusión o malentendido, lo que da lugar a múltiples situaciones cómicas.

El estreno de “Vida loca” la noche del domingo en Telecinco recurrió a los tres recursos en diferente proporción. El primero apareció de forma prudente, hizo su gracia (poca) y la serie prosiguió su marcha. El segundo se usó un poco más, hizo su gracia (poca) sin llegar a cansar y la serie prosiguió su marcha. Pero el tercero… ay, el tercero. Con los equívocos se pasaron. Y no solo porque los guionistas entraron en bucle y los malentendidos eran tantos que llegó un momento en que cada uno de los personajes creía que pasaba algo distinto a lo que creía el resto. Es que los espectadores no sabíamos qué pasaba. En la serie sí, era lioso pero asumible. La confusión está en que no entendemos a qué está jugando Telecinco con “Vida loca”.

Telecinco parece buscar recambio para cuando se agote “Aída”. Pero, entonces, ¿por qué emite las dos series juntas? También parece querer reflotar el espíritu de “7 vidas”, incluso cuenta con Toni Cantó, uno de los actores originales de “7 vidas”. Pero, ¿no está visto que “7 vidas” se reproduce por spin-off dando lugar a “Aída”, de donde debería salir su sucesor natural en forma de “Luisma” o “Mauricio”? Pero, sobre todo, ¿un estreno en condiciones no debería programarse en hora de máxima audiencia en vez de casi las once y media de la noche? Si solo dura media hora, ¿no podía ir tras las noticias como iba aquella birria de “Escenas de matrimonio”? Y si la cadena no confía en su producto, ¿por qué íbamos nosotros a seguir viendo la serie más allá del equívoco y confuso, pero sobre todo malo, rematadamente malo, capítulo inicial?

14 marzo 2011

22:53

Querido Andréu, la emisión diaria de tu "Buenafuente" a través de LaSexta 2 a eso de las diez y poco sólo tiene un inconveniente: es demasiado temprano. "Bueno, no pasa nada", dirás tú, "si te viene mal ver mi programa a las diez y cuarto siempre puedes verlo en LaSexta Normal a las doce y pico". Ya, pero ver la emisión diaria de tu "Buenafuente" a través de LaSexta Normal a eso de las doce y poco tiene también un inconveniente: es demasiado tarde. Ningún trabajador que trabaje debe permanecer despierto todos los días hasta la una y media de la madrugada, pero ningún trabajador que trabaje debe tampoco privarse de vez en cuando de tomar un vino y picar algo con los amigos a la hora de cenar y llegar a casa después de las diez.

Justamente es lo que hice el jueves pasado. Hablábamos de este grave problema que afecta de forma inaplazable a la ciudadanía española cuando Javi se proveyó de siete servilletas de papel y empezó a rellenarlas con fórmulas matemáticas, histogramas y rectas de regresión. En cinco minutos creó un modelo que tenía en cuenta simultáneamente los perfiles demográficos de tus espectadores, aspectos sociolaborales de la coyuntura económica actual, distancias a pie, en coche y en transporte público entre los domicilios y las principales cervecerías de los centros de las ciudades, el número medio de hijos por pareja y el desgaste de las pilas del mando a distancia. Aún quedaban dos dedos de cerveza en el fondo de su caña cuando terminó la demostración científica de que la hora óptima para la emisión del programa es exactamente las 22:53.

Y se empeñaron en que yo te lo contase en una columna. Yo me negué, pero ellos insistieron. Que no hay porqué cambiar la programación de LaSexta Normal o de LaSexta 2. Pero que podríais abrir una LaSexta 4 o 5 en donde se emitiera "Buenafuente" a eso de las once. Que yo les dije que era un pijada, pero es que si no escribo esta columna la próxima vez que salgamos un jueves a tomar un vino y picar algo hasta después de las diez me van a hacer pagar a mí.

13 marzo 2011

MALDITO PASO DEL TIEMPO

¿Qué me recomiendan ustedes? ¿Veo o no veo "Primos lejanos"? FDF ha comenzado a reemitir esta serie de los años 80 y nada más enterarme comencé a aullar de felicidad. ¡La mismísima "Primos lejanos"! ¡La mejor serie de la historia!. Hace veintipico años corría a casa desde la facultad para llegar a tiempo a verla. Me caía al suelo de la risa cada vez que Larry Appleton escuchaba a Balki Bartokomus contar historias de Mipos. Los amigos usábamos claves privadas relativas a la serie y repetíamos la coletilla "pirimo Lary". ¡"Primos lejanos"! ¡Cómo lo voy a pasar volviendo a verla!

Pero... espera un momento... ¿y si... y si ahora la veo y me parece una solemne birria? ¿si empiezan a sucederse capítulos mediocres que ni recuerdo llenos de gente con hombreras, chicas de pelo cardado y tramas sin chispa rodadas con colores mortecinos? ¿si se me queda congelada la sonrisa en la cara, si Balki y Larry no me hacen gracia ni siquiera teniendo ganas de que Balki y Larry me hagan gracia? Es cierto que "Primos lejanos" me dio muchas horas de placer, pero eso ocurrió antes de "Friends", antes de "Frasier", antes de "Seinfeld", antes de "Larry David", antes de "Cómo conocí a vuestra madre", antes de "Big bang theory", antes de "The office". Repaso cómo trata internet a la serie y ya no queda lugar para la duda: "Perfect strangers" ("Primos lejanos") fue una serie del montón, con su momentito de éxito moderado y que no ha alcanzado ningún lugar destacado en la evolución de las sitcoms del siglo pasado.

Así que les pido su consejo, queridos lectores. ¿Qué hago? ¿Mantengo mi recuerdo glorioso de Balki y su "pirimo Lary" evitando volver a ver la serie? ¿o me arriesgo y me siento a las doce de la mañana ante FDF sabiendo que lo más probable es que descubra que corría a casa desde la facultad para nada, me caía al suelo de la risa por tonterías simplonas, y mis amigos y yo no éramos más que ingenuos adolescentes igual que los que hoy en día consideran que "El internado" era una gran serie de misterio? Maldito paso del tiempo.

12 marzo 2011

"NUEVA RUMASA"

Los remakes y las secuelas no tienen porqué indicar falta de creatividad o baja calidad. Lo hemos visto con la reescritura de "V" o con el "Hawaii 5.0" de 2010. Mismamente en nuestro país se puede ver estas semanas una excelente "Nueva Rumasa", que retoma la serie "Rumasa" tan popular en nuestras pantallas en los años 80. Y, al igual que "V" o "Hawaii 5.0", "Nueva Rumasa" ha conseguido adaptarse a la actual narrativa audiovisual. Si "Rumasa" fue colorista y lineal, "Nueva Rumasa" es oscura y multinivel. Lo que era folclórico, pasto de humoristas e imitadores, se ha vuelto angustia fenoménica. "Rumasa" apareció en la época de "McGyver", "Nueva Rumasa" es contemporánea a "The wire".

La genial vuelta de tuerca que los guionistas han conseguido con el capítulo en el que la familia Ruiz-Mateos hace pública la correspondencia mantenida con los personajes del Banco Santander ha dotado a "Nueva Rumasa" de una densidad psicológica y una oscuridad existencial de la que carecía la original "Rumasa". Esas cartas increíblemente mal redactadas, esas referencias a informes psicológicos de los hijos, las apelaciones a la Divina Providencia como conductora de los negocios, el reconocimiento de tantas mentiras, colocan la construcción narrativa del personaje de José María Ruiz-Mateos a la altura de la de Toni Soprano o Patricia Hewes. Los hijos, que en la serie de los 80 no tenían relevancia, han ganado en profundidad icónica y configuran ahora un coro escénico aterrador por el que algunos analistas defienden que "Nueva Rumasa" ha abandonado el drama bursátil para ingresar en el terror gótico tan solidario del siglo XXI.

Como toda gran obra de arte, "Nueva Rumasa" desafía los límites entre la realidad y la ficción. Horroriza pensar que la trama que estamos viendo en televisión estos días pudiera ser real en nuestro país. Sólo el tono permanentemente onírico de la historia, de alucinación de un guionista demente que no comparte la realidad del resto de las personas, lo hace soportable.

11 marzo 2011

CLARA Y CAMPOAMOR

Podemos tener una cosa clara, pero confundirnos. Pudo verlo anteayer por la noche en La 1 quien tuvo la inmensa fortuna de seguir la tv movie dedicada a la persona que más hizo en España por la igualdad de la mujer y a la mujer que más hizo en España por la igualdad de las personas, “Clara Campoamor, la mujer olvidada”.

A todos nos molesta equivocarnos. A Descartes le molestaba más que a nadie. Por eso quería que cada una de sus ideas fuera clara (o sea, que se impusiera a la mente atenta sin posibilidad de ponerla en duda), pero también distinta (o sea, que estuviera bien delimitada y diferenciada de otras con las que pudiera confundirse). Anteayer vimos que en los años treinta del siglo pasado, como antes y como ahora, había personas que tenían clara la idea de igualdad de los seres humanos (en diferentes versiones: todos estamos dotados de alma, todos somos hijos de Dios, etc.). Pero es que, además de tenerla clara, no todos la tenían distinta. Así que se liaban. Durante la Segunda República, como antes y como ahora, había personas con las cosas claras que no querían dar el voto a las mujeres para protegerlas de la Iglesia, de sus confesores o de su propia ignorancia. Así que la mejor manera de alejarlas del error y de tutelas extrañas era someterlas a la propia tutela negándoles el voto. Creían no equivocarse porque tenían las cosas claras. Pero estaban en el error porque no las tenían distintas.

Clara Campoamor tenía una idea clara y distinta de la igualdad de la mujer. No era una adelantada de su tiempo: nadie puede serlo. Pero sí hay personas que son de su tiempo pero viven rodeadas de personas atrasadas a su tiempo. Y Clara Campoamor fue una de ellas. Esta es una idea que los que vimos anteayer la estupenda y oportuna “Clara Campoamor, la mujer olvidada” tuvimos clara y además distinta. O, dicho de otra manera pero diciendo lo mismo, Clara y Campoamor.

10 marzo 2011

IM-PRESIONANTE, POR LA PASTA MA-TO

Lo que nos faltaba es que Telecinco se pasara a la mayonesa. La cadena ficha a Jesulín de Ubrique en calidad de… bueno, como si dijéramos, o sea, en calidad de sí mismo. Y seguramente va a servirlo en mayonesa para poder seguir contando con Belén Esteban por ser… bueno, como si dijéramos, o sea, por ser quien es.

Jesulín y Belén son inmiscibles. Venga, y ahora que se entienda mejor, por Dios, no vaya a ser que uno de ellos se entere de esto y ponga una demanda por insultar. Jesulín y Belén no se pueden mezclar. Mejor así. Son como el agua y la grasa, el aceite y el huevo, la gasolina y la ecología. Pero Telecinco, que por la pasta ma-ta, está empeñada en contar con ambos fichajes en su plantilla. Así que no le queda otra que emulsionarlos, batirlos bien hasta formar con ellos una mezcla más o menos homogénea. Como quien dice, mayonesa.

El miedo que tienen ahora en Telecinco es que se les corte la emulsión. Que quede con ese aspecto desagradable con el que queda la mayonesa que en vez de empezar a ser mayonesa sigue siendo huevo por un lado y aceite por otro. De hecho ya se comentó estos días que Belén amenazaba con irse del recipiente. En Telecinco saben que para evitar estos problemas, los huevos tienen que estar a la misma temperatura que el aceite, así que conviene sacarlos de la nevera un rato antes.

Y en esas andamos. Para ir atemperando los, con perdón, huevos de Jesulín, el im-presionante estrena estos días un programa con Canal Sur en el que enseñará a torear a unos famosetes. Luego, ya en el Grupo Telecinco, tendrá en Cuatro un programa sobre caza en África. Ya con la temperatura adecuada, Telecinco puede empezar a batirlo como haciendo mayonesa. Primero en “Más que baile” y “Supervivientes”, bate que bate. Luego unas vueltas rápidas en “La noria”. Y por fin en “Sálvame”, como haciendo mayonesa. Y así, lo que empezó siendo una noble salsa de la dieta mediterránea, terminará como salsa industrial de relleno en comida basura.

09 marzo 2011

VAMPIROS EN EL MEDITERRÁNEO

Como los títulos de crédito iniciales de “Crematorio” me parecieron inspirados en “True Blood”, ya no pude dejar de pensar que todos esos hijos de perra que mueven los ejes de la estupenda serie de Canal+ eran tan poco humanos como los vampiros de Bon Temps. Los pálidos vampiros sureños de “True Blood” se alimentan de sangre sintética, y los tostados vampiros mediterráneos de “Crematorio” se alimentan de ladrillo sintético. No sé quién da más miedo, un vampiro sediento de sangre o un constructor corrupto como Rubén Bertomeu, maravillosamente interpretado por José Sancho.

A un vampiro se le puede combatir con ajos, crucifijos o la luz del sol. Con los tipos como Rubén Bertomeu que, al igual que Tony Soprano, no entienden de ética pero sí tienen normas, no sirven los ajos, ni los crucifijos, ni la luz del sol, ni las leyes, ni la familia, ni nada de nada. Los vampiros de “Crematorio” adoptan la forma de abogados sin escrúpulos, concejales cutres, matones de libro, rusos mafiosos, niñatas pijas y constructores que cambian los naranjos por los ladrillos. Sin embargo, cuando el vampiro Rubén Bertomeu habla, hasta parece que es humano y que le interesa algo más que transformar la costa mediterránea en un tanatorio. Se podría describir a Bertomeu con las mismas palabras que utiliza Homero para referirse a Ulises: “Así dijo, y parecieron verdades aquellas mentiras”. Este vampiro encorbatado, este Ulises del ladrillo, este mentiroso que dice verdades como puños, este miserable constructor cuyo pecado original es creer que la tierra se construye como se construye una herramienta, un muro o una casa, quiere hacer del Mediterráneo un lugar racional, pero desde Auschwitz sabemos que no todo lugar racional es un lugar razonable.

Un tipo entierra a los muertos en un antiguo picadero para ahorrarse el coste de las cremaciones. Joder. No hay que irse a Bon Temps ni a “True Blood” para encontrar cosas raras. El primer capítulo de “Crematorio” termina con una montaña de huesos humanos mezclados con huesos de caballo. Es de noche. Y uno tiene miedo porque sabe que, cuando salga el sol, los vampiros de “Crematorio” no se van a ir a la cama.

08 marzo 2011

ADAPTACIÓN AL FRÍO

¿Alguien sabe a dónde se van los realities cuando una cadena los elimina de la programación antes de tiempo? Hace un par de semanas asistimos a la ejecución sumarísima de OT. Hace seis días nos enteramos de que el Sumo Hacedor de Telecinco había decidido fulminar celestialmente el canal 24h de “Gran Hermano” un mes antes de lo que estaba previsto. Anteanteanteayer se conoció la noticia de que “Fama” se ha sacado de la manga un procedimiento abreviado de interrupcion voluntaria de la emisión consistente en no renovar a los concursantes eliminados propiciando así la extinción definitiva de esa extraña mutación. Y en todos los casos la audiencia como verdugo. Tres puntos de audiencia. Tres décimas de punto de audiencia. Tres milésimas de punto. Cuatro amigas de Badajoz se apuntaron a una academia de inglés que imparte sus clases a la hora en que solian ver “Fama” y no saben que se han cargado el programa. Corren malos tiempos para los realities, pero ¿en verdad Telecinco está terminando con ellos?

Hago esta pregunta porque cada vez está tomando más fuerza en la red el rumor de que OT no fue eliminado del todo, sino que Telecinco lo mantiene criogenizado, hibernado, liofilizado, -ah, no, liofilizado no, que eso es lo que se hace con el café-, a la espera de que la ciencia encuentre el remedio para la enfermedad que lo centrifugó de la programación. Rollo Walt Disney, pero con capital italiano. Nina y Pilar Rubio y Noemí Galera y el chico que traía todas las semanas el sobre con el recuento de los votos estarían ahora metiditos en cápsulas llenas de un líquido congelante que mantiene sus funciones corporales a un nivel mínimo pero recuperable, localizadas en unos sótanos profundos dentro del refugio nuclear que forma parte de la ciudad subterránea que Telecinco tiene dentro de Área 51. A lo astronautas de “2001” pero diez años después y mucho más a lo bestia. Por fin corren malos tiempos para los realities. Si yo fuera Tania Llasera, Javier Gurruchaga o Lola González iría empezando a aprender a adaptarme al frío.

07 marzo 2011

¡SE SIENTEN, COÑO!

Mala idea, mala idea. Sin discusión. De verdad, presentadores de los informativos de Antena 3, sentaros para dar los titulares. No hay vuelta de hoja. Estamos todos de acuerdo. Es cierto que estrenasteis un plató supermolón hace ya unos meses, con unas pantallacas supergansas que lo flipas, a las que apetece sacarles partido poniendo a Lourdes Maldonado de pie al lado leyendo en el teleprompter. Pero no. No me preguntéis por qué. Simplemente no. Hay cosas en esta vida que sólo pueden ser hechas de una manera. Hay que comer sentado. Hay que dormir tumbado. Hay que asistir a los conciertos de rock and roll de pie. Es cierto que otras actividades fundamentales para el buen vivir pueden ser practicadas en varias posturas. Pero, de verdad, Roberto Arce, de verdad, Mónica Carrillo, leer los titulares de las noticias del día en unos informativos que aspiran a convertirse en informativos de referencia dentro de una cadena generalista no es una de ellas. Eso hay que hacerlo sentado. Siempre ha sido así y siempre lo será.

Según los últimos datos que hemos conocido esta semana los informativos de Telecinco, -que mira que son malos, pero malos malos tan malos que un informativo más malo no puede ser pensado-, han adelantado en audiencia por primera vez en mucho tiempo a los de Antena 3 durante el mes de febrero. A ver si va a ser por esto. Yo no lo descartaría. Matías Prats, piénsalo por un momento, que a ti te harán más caso. En televisión de pie se conducen galas, se hacen monólogos, se presentan programas chorras delante de un croma sobre vídeos caseros sacados de youtube. Pero no se cuenta la última hora sobre los sucesos de Libia. Y da igual que el tamaño de vuestras pantallas supere al que usan los Rolling Stones en sus giras. O que la cámara la maneje un miembro del Circo del Sol. O que sea el mismísimo Valentino el que os vista de cintura para abajo. No se puede informar sobre el aniversario del 23-F de pie. Escuchamos a Tejero decir “¡se sienten, coño!” y parece que se está refiriendo a vosotros.

06 marzo 2011

COMPRAR UN DINOSAURIO

Es algo que puede confirmar cualquiera que tenga la santa paciencia de aguantar “Hijos de papá” en Cuatro los viernes por la noche: todos los pijos del mundo, unidos, pueden creerse que son lo más de lo más e incluso parecerlo. Pero con dinero sólo se pueden comprar las cosas que están a la venta y muchas cosas no lo están. No me malinterpreten, no me refiero a aquella vez que Homer Simpson, resentido, soltó una de las suyas: “Tendrá todo el dinero del mundo, pero hay algo que nunca podrá comprar: ¡un dinosaurio!”. Todos los pijos del mundo, unidos, pueden vestirse en las tiendas más caras, divertirse en los locales más elitistas y usar un modelo de móvil ‘superexclusivo’ que sólo tienen ellos. Pero en cuanto abren la boca se retratan y dejan claro lo que hay. Y cómo hablan y qué vocabulario manejan y qué dicen y cómo lo que dicen es algo que no se puede comprar en una tienda cuando van de compras. Porque, para empezar, a eso ellos lo llaman “shopping".

En “Hijos de papá” ya vimos a un pijo decir “me tengo que concientizar”, palabro que pone nervioso hasta al corrector de Word. Otros que, al usar sus manos para trabajar por primera vez en su vida dicen “tener miedo a coger sínfilis”, o se lamentan: “Un trabajo es estar sentado en una oficina y dirigir. Esto es un trabajo de la prehistoria”. Cuando hablan están más cerca de Belén Esteban de lo que se imaginan. ¿Y qué me dicen de la asesora, tutora, consejera, entrenadora, guía, preceptora, monitora e instructora de “Hijos de papá”? Ella considera que nuestro idioma es una birria pasada de moda y va a la última diciendo que ella es “coach”. Y los participantes son “personas que inician un proceso de coaching”. En cuanto abren la boca, queda claro que todos los pijos del mundo, unidos, jamás podrán comprar un dinosaurio.

05 marzo 2011

RETRÁCTATE, QUE ALGO QUEDA

Esta sí que es buena. Andan todos enfadados unos con otros porque eso no se hace, eso no se dice, eso no se toca. Afean su conducta a los demás con esa seguridad que da estar convencido de que uno es el que tiene razón y los demás se equivocan. Es que lo menos que pueden hacer es retractarse. Coño, si es que apetece subirse a la ola y retractarse públicamente para participar en tan arrebatadora marea de indignación.

A ver si me explico. La cosa gira en torno a Telecinco, siempre en el centro del huracán, qué raro. Ana Rosa Quintana consiguió en su programa que Isabel García acusara a su marido de matar a la pequeña Mari Luz. Y en vez de recibir elogios recibió un montón de críticas. Ella se ofendió por que la trataran como si se fuera una persona dispuesta a todo con tal de medrar como ese ministro alemán que tuvo que dimitir por haber plagiado su tesis doctoral. Las críticas se dispararon cuando el diario “El Mundo” difundió un vídeo en el que se veía cómo (mal)trataba la reportera de AR a Isabel García y en qué estado se encontraba esta. Un Juzgado inició una investigación para ver qué había pasado. Varias asociaciones de telespectadores pusieron el grito en el cielo. Y los críticos de televisión también, claro. En “La noria” se mosquearon con uno, Ferrán Monegal, y le dieron caña criticando lo que había dicho… manipulando sus palabras. Y ahí tenemos a AR pidiendo a “El Mundo” que se retracte de decir que habían secuestrado a una demente. Y a Monegal, con más razón que un santo, pidiendo otro tanto a “La noria” por el vil montaje que hicieron con sus palabras.

Vale, pues con la fuerza moral que otorga llevar media vida criticando a Telecinco, aquí también queremos retractarnos de todo lo dicho sobre esta cadena. Queremos que nos tape la boca y que lo haga cargada de razón. Que deje de hacer la birria de tele que hace y nos obligue a retractarnos diciendo que la tele que hace no es una birria. Ya molaría.

04 marzo 2011

LASEXTA 3 100% ZUMO

LaSexta acaba de remodelar su tercer canal centrándose en la emisión de nueve horas al día de cine. Ahora se llama "LaSexta 3 Todo Cine". No tengo ningún problema. Consumo a diario bebidas envasadas que se anuncian como "100% zumo" y tan solo el 40% de su volumen ha estado alguna vez dentro de una fruta. Hago llamadas "totalmente gratuitas" con mi operador de telefonía móvil que en verdad me cuestan no sé cuánto en concepto de establecimiento de llamada y no sé cuánto más en concepto de no sé qué otro concepto. Que se anuncie como "todo cine" una cadena que en verdad sólo dedica el 35% de su tiempo al cine es perfectamente tolerable si el cine que programa esa cadena es el cine que programa LaSexta 3 Todo Cine. Si vamos a ver "Cantando bajo la lluvia", "Seven" o "El club de los poetas muertos" entonces es lícito ese reclamo comercial. Si vamos a ver "El prisionero de Zenda", "Centauros del desierto" o "Alta fidelidad" la cadena tiene derecho a anunciarse con la etiqueta que estime oportuno.

Es así de claro. Si LaSexta 3 Todo Cine estuviera obsesivamente dedicada al cine actual, o recurriera a fondos de catálogo más profundos que los fondos oceánicos, o se entretuviera con películas como "Godzilla", "Tiburón 2" o "Mars Attacks", entonces presentaría una denuncia ante el Defensor del Espectador arguyendo que nueve horas diarias de películas no permite publicitar una cadena como "Todo Cine". Pero no es así, y durante esta primera semana lo hemos comprobado viendo obras maestras de Alfred Hitchcock, de Billy Wilder o de Woody Allen. Es más, -ya centrados en este realizador neoyorquino-, bastaría con que cualquier cadena emitiera una vez en su vida "La rosa púrpura de El Cairo" para que yo defendiera encendidamente que esa cadena tiene el derecho a llamarse "Todo Cine", "Llamadas Gratis Total" o "100% zumo". "LaSexta 3 100% Zumo", ¿por qué no, si esta semana además de "La rosa púrpura de El Cairo" hemos podido temblar de felicidad viendo "Broadway Danny Rose"?

03 marzo 2011

LETRA RÁPIDA



No va a ser fácil. Pero usted puede conseguirlo. Acepte el reto que le propongo. Busque un lugar tranquilo, alejado de ruidos y en el que no vaya a ser molestado durante unos minutos. Elija un momento del día en el que se sienta especialmente lúcido, fresco, especialmente ágil. Apague el móvil. Haga unos ejercicios de estiramiento muscular y de calentamiento para evitar posibles lesiones en la prueba que le voy a proponer. Por favor, no siga leyendo hasta que se cumplan todas las condiciones que le he descrito. Y ahora intente leer y comprender el texto del siguiente párrafo en tan solo doce segundos:

"Fuente: Datos oficiales del III Informe Trimestral de la CMT. Precio promo: 23,54E/mes hasta el 31/03/12. Internet 30Mb, 20Mb, 6Mb y 3Mb con línea Jazztel en zona de cobertura, altas desde el 11/01/11 hasta el 28/02/11. Resto de cuotas Internet 30 premium: 37,70E/mes, ADSL20: 35,34E/mes, ADSL6: 30,52E/mes y ADSL3: 25,90E/mes. Cuota de línea no incluida: 16,46E/mes. Cuota de alta prepago (consultar casos de aplicación): 60E. Precios con IVA incluido. 60 minutos/mes en llamadas de fijo a móvil nacional gratis hasta el 31/03/12. Comparativa de ahorro con otros operadores en productos 30Mb con línea y servicio de identificación de llamadas, frente al producto de similares características de Jazztel. Sin promos (IVA incluido). Mas info Jazztel.com"

¿Lo ha conseguido? Es el texto que atraviesa la pantalla a toda velocidad durante el último anuncio de Jazztel. El texto ocupa doce segundos del spot. Yo se lo he dado a leer a diez amigos bien formados en habilidades lectoras y ellos han tardado una media de treinta y nueve segundos en terminarlo. Los intentos de engañar a los ciudadanos de a pie en los contratos tradicionales dieron lugar en español a la expresión "letra pequeña"; ahora, los intentos de ocultar información por parte de la publicidad televisiva deberían ser nombrados como "letra rápida". Por cierto, lean de nuevo el párrado anterior y compárenlo con la información en letras gigantes que aparece en pantalla.

02 marzo 2011

LA IRONÍA NO ES PARA LOS SÁBADOS

Dicen que el ensayista y periodista (entre otras muchas cosas) Eugenio D´Ors solía peguntar a su secretaria si entendía lo que le estaba dictando, y si ella le decía que sí lo entendía, entonces el escritor replicaba: “Pues oscurezcámoslo”. Hay muchos que, sin tener el talento de D´Ors, dedican su vida a oscurecer las cosas todo lo que pueden: portavoces de partidos políticos, entrenadores de fútbol, tertulianos de ultraderecha y Mercedes Milá, por citar sólo unos ejemplos. Ser oscuro está chupado. Justificar lo injustificable con el “y tú más”, inventarse estadísticas alucinadas o entrevistar a chiflados que creen que España está en manos de un gobierno marxista-terrorista no lleva más de cinco minutos. Preparar un reportaje para ser emitido en “Informe semanal” (TVE-1) lleva más tiempo.

A diferencia de Eugenio D´Ors y de Mourinho, los chicos de “Informe semanal” no intentan oscurecer las cosas, sino iluminarlas. Y eso es muy difícil. Comparen uno de esos reportajes que acompañan a ciertas tertulias de alguna de esas cadenas que han crecido al calor de la TDT con los reportajes de “Informe semanal” sobre el lío de la nueva (es un decir) Rumasa, el Egipto post-Mubarak o los escenarios de la película de Javier Mariscal y Fernando Trueba. Oscuridad y luz. Quizás el único defecto de “Informe semanal” es que, a veces, le falta un poquito de ironía. A otros, sin embargo, les sobra fanatismo, hablar siempre en nombre de la Verdad y condenar inapelablemente toda opinión contraria. Anthony Ashley Cooper, tercer conde de Shaftesbury, decía que el uso de la razón no se aprende en los tratados de los doctos o en los discursos de los oradores, sino en la libertad de ironizar y de expresar dudas con corrección de lenguaje, y en la posibilidad de examinar cualquier argumento sin ofender al adversario. “Informe semanal” suele expresar dudas, utiliza un lenguaje correcto y nunca es grosero ni faltón, pero puede que le falte un poquito de ironía.

Si “Informe semanal” se emitiera los lunes (ya sé que suena a sacrilegio), podría permitirse ser más irónico, porque la ironía no es para los sábados. ¿Se imaginan a Buenafuente presentando el “Informe semanal” de siempre un lunes por la noche?

01 marzo 2011

HUMANOS, ABEJAS, LOBOS Y CHIMPANCÉS

Los humanos somos animales sociales como las abejas, los lobos y los chimpancés. Pero las sociedades que organizamos nosotros son diferentes. Por ejemplo, usted y yo formamos parte de una gran institución, España, empeñada en conseguir que todos los humanos que la integramos además de ser animales sociales sepamos que somos animales sociales. Para ello construimos un complejísimo sistema educativo que cuenta a las crías que se incorporan al grupo muchas cosas, entre ellas que formamos grupos. Se les va contando de forma progresivamente más compleja en “Conocimiento del medio”, “Educación para la ciudadanía”, “Biología” o “Filosofía”. Consideramos importante saber quiénes somos y le dedicamos grandes recursos.


Ya fuera del sistema educativo, los españoles adultos hacemos muchas cosas en grupo. Como las abejas, los lobos y los chimpancés. Pero sólo nosotros podemos reunirnos con otros congéneres para visitar el “Museo de la Evolución Humana” de Burgos. Con paneles, vitrinas, proyecciones y recreaciones vamos sabiendo quiénes somos sabiendo de dónde venimos. Los museos y las escuelas son caros, pero nuestro grupo los considera una inversión rentable.

Las abejas, los lobos y los chimpancés no pueden formar grupos separados por miles de kilómetros. Nosotros sí. El domingo por la noche se formó un grupo de casi 300.000 españoles viendo “La España prehistórica” en La 2 desde sus casas. Tratándose de la tele es poca gente, pero es justo reconocer que con escasos costes llega a miles de españoles que ya estamos fuera del sistema educativo. Y el museo no puede acogernos a todos la vez. La primera entrega de “La España prehistórica” nos prometió hablar de “nuestros primeros padres” y lo hizo, aunque el locutor no hacía más que transformar a los australopitecos (monos del sur) en ‘austrolopitecos’ (¿monos de Austria?). El próximo domingo los cromañones invadiremos Europa y pintarrajearemos cuevas. Estaría bien verlo con todos vosotros formando un grupo gigantesco.