23 marzo 2011

EL DISEÑO DE NARANJITO



El poeta romano Marcial decía que las tres cuartas partes de los encantos de la emperatriz Mesalina se hallaban en el tocador, y que sus atractivos estaban encerrados en cien tarros diferentes. Supongo que el atractivo de las cinco horribles protagonistas de “Casadas con Miami” (Cuatro) se hallan también en el tocador, en los mil tarros llenos de chorradas que dan un poco de color a sus insufribles vidas y a su irrelevante vida social. Mesalina es un personaje mucho más interesante que Marta Villa, por supuesto, pero el constructor corrupto Rubén Bertomeu (“Crematorio”, Canal +), que se enfrenta con estoicismo japonés al espantoso mundo que él ha contribuido a crear, o la deliciosa ama de casa Nancy Botwin (“Weeds”), que decidió mantener a su familia vendiendo marihuana, son tan interesantes como Mesalina.

El atractivo de Bertomeu y de Nancy no está en el tocador, sino en la poderosa presencia de José Sancho y de Mary-Louise Parker, en el respeto a la sensibilidad de los espectadores que siguen sus aventuras y en unos guiones que convierten el día a día de supuesto glamour y lujo de las casadas con Miami en un espeluznante basurero humano. Esas mujeres casadas con Miami son tan elegantes como Naranjito embutido en la camiseta de la selección española de fútbol. Para elegancia, la de Bertomeu sabiéndose poderoso. Para elegancia, la saga/fuga de Nancy hacia Canadá. La elegancia no se compra en las tiendas de lujo ni se almacena en el tocador. La elegancia tampoco se adquiere al casarse con un emperador de Roma, aunque ese emperador sea el muy televisivo Claudio.

El director de cine Ridley Scott dijo que algunas veces en el diseño está lo que se quiere decir, y me parece que en el diseño de “Casadas con Miami” está precisamente lo que Cuatro quiere decir en la noche del domingo. Así que, para ahorrarnos sufrimiento, Marta Villa podría callarse. El diseño de Naranjito ya lo decía todo, y el diseño de las casadas con Miami ya nos habla de su fondo de tocador. Bertomeu y Nancy, sin embargo, tienen que ganarse el pan con el sudor de sus palabras y hechos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Naranjito era elegante comparado con esas mujeres de miami. Salvo este detalle,de acuerdo contigo.