21 marzo 2011

PAPEL HIGIÉNICO NUCLEAR



Podrá llegar el día en el que nuestra civilización haya desaparecido. Ninguna importancia tendrá entonces el pueblo japonés. Podrá ser dentro de unos siglos, unos milenios, podrá ser dentro de millones de años. Todos los restos del ser humano estarán enterrados por nuevos mares, cadenas montañosas, la nueva configuración de unos continentes en perpetuo conflicto. Quizá entonces formas de vida aún inexistentes puedan encontrar restos de quiénes fuimos. A lo mejor desenterrando materiales de la corteza terrestre. A lo mejor recibiendo las ondas electromagnéticas de nuestras emisiones de radio y televisión. Pudiera ser, -yo no digo que sea probable, pero sí que es posible-, que lo primero que se conozca de nosotros en otra época cosmológica sea el anuncio de Colhogar en donde se presenta un rollo de papel higiénico cuyo tubo central puede ser arrojado al inodoro al estar hecho de material soluble y biodegradable.

Es cierto que la empresa susodicha maneja una encuesta en donde el 25% de los preguntados reconoce que deja puesto el tubo central del papel higiénico una vez que éste se acaba para que sea el siguiente usuario el que resuelva el problema. El 89% de los españoles estamos interesados en un papel higiénico cuyo tubo central se pueda tirar al váter, -un consenso porcentualmente mayor que el referido a qué hacer respecto del terremoto atómico japonés-. Los ecologistas denuncian la peligrosa dificultad del manejo de los residuos radioactivos de las centrales nucleares a una sociedad que no sabe manejar correctamente el tubo de cartón de los rollos de papel higiénico. Quizá Colhogar, tras tamaña aportación al progreso humano, quiera redondear su papel histórico fabricando ahora unas centrales nucleares cuyos residuos puedan también ser tirados por el inodoro. En caso contrario, seguirá habiendo un incómodo paralelismo entre la energía nuclear y el papel higiénico: en ambos casos vamos almacenando sus restos para que resuelvan el problema los que en el futuro se sienten donde hemos estado sentados nosotros.

3 comentarios:

Mazinger Z dijo...

Que buena moraleja la de este artículo,me ha gustado mucho,la verdad que hace reflexionar bastante sobre un hecho bastante serio...

Anónimo dijo...

Comparto lo de Mazinger Z... Don Rico, le ha quedado brillante, hasta poético.
Diego Gelmírez.

david dijo...

Cuando vi el anuncio ya me convencí de que a este mundo le quedan dos generaciones. Mi hermano, ingeniero él, felizmente casado y con un niño dentro de poco me dice: si es más cómodo, ¿por qué no?
Yo pensé que era más cómodo estar muerto..no sería el primero, ni el último.