05 julio 2014

CRÍTICA DE LA TELEVISIÓN PURA


“El espectador puede leer un ensayo de Kant, luego ver "Sálvame", y además votar”. Es la última ocurrencia de Paolo Vasile, presidente de Mediaset, capital Telecinco. No está mal: Kant y “Sálvame” en la misma frase. Habrá que intentar averiguar a qué se refiere, ahora que se nos pone el sujeto trascendental (¡“sujeto trascendental”, es para mondarse!).

1. Vasile, entomólogo avispado, se limita a constatar que no existe ninguna contradicción lógica entre el hecho de leer un ensayo de Kant y, luego, ver “Sálvame”. Como, efectivamente, no se conoce ningún ser que haya logrado ambas cosas, Vasile está iniciando una búsqueda mundial para hallar al primer pringao que lo haya hecho. Si lo encuentra, lo pinchará con un alfiler en su colección de bichos raros como el primer ejemplar de una nueva especie tan extraña que hasta ahora se consideraba un imposible metafísico.

2. Vasile, idealista kantiano, considera que su modelo televisivo puede triunfar definitivamente si logra hacer que la gestión televisiva sea una ciencia. Por eso suelta frases al tuntún a ver si alguna de ellas resulta ser un juicio sintético a priori con el que imponerse al modelo de Atresmedia, capital Antena 3. No lo logrará porque la “Crítica de la televisión pura” establece que la gestión televisiva no es ni puede ser una ciencia.

3. Vasile, profeta visionario, avisa a los humanos de los peligros de la telebasura. Hasta ahora se pensaba que quien tenía la santa paciencia de leer ensayos de Lolo Kant estaba tan ocupado que se mantenía a salvo de porquerías como “Sálvame”. Pero un iracundo Vasile ha bajado de su montaña tronando para advertir a la humanidad de que ni siquiera ese 0,000001 por ciento de la población mundial está protegido de caer en las garras de la mefítica y viscosa telebasura que brota del fondo del Averno. No debería enfadarse tanto el tío: siempre queda la posibilidad de buscar refugio en la “Fenomenología del Espíritu” de Hegel.