03 julio 2014

YO, POR MI HIJA, APAGO LA TE-LE

El reality de Telecinco para este verano se llama “Ex, ¿qué harías por tus hijos?”. Plantea a los padres separados una pregunta que sirve para todos los padres del mundo: ¿hasta dónde están dispuestos a llegar para ganar 100.000 euros para sus hijos? Belén Esteban, ya lo sabemos, por su hija ma-ta. Los concursantes de este espacio aún no han matado a nadie pero parecen dispuestos a todo por sus hijos. ¿A todo?

Si la opositora Laura y el ingeniero Roberto estuvieran realmente dispuestos a todo por su hija, le habrían echado valor a la vida y habrían renunciado a concursar. Se habrían negado a participar en este montaje por mucho que les apeteciera la fama fácil e instantánea que se consigue saliendo por la tele durante varias semanas seguidas en toda España. Si la bailarina Ana y el cantante de orquesta César estuvieran realmente dispuestos a sacrificarse por su hijo, también habrían renunciado a esa fama por muy bien que les viniera salir por la tele para lanzar su carrera artística como hicieron Bisbal y Bustamante. Si la camarera Joana y el empresario Rubén pusieran a sus dos hijos por delante de todo, no buscarían el dinero fácil que ofrecen estos programas para resolver sus problemas. Tratarían de enseñarles que el dinero solo es importante cuando sirve para poder vivir, pero que la vida es otra cosa. Si Maika y Pedro, ambos en paro, quisieran lo mejor para sus hijas, no intentarían ganar para ellas 100.000 pesetas en un concurso vergonzoso y humillante, sino que las prepararían para que el día de mañana trabajaran en Telecinco y se ganaran la vida como hace Emma García, con un buen sueldo de simpática presentadora de telebasura mientras son otros los pringaos que participan en sus programas exponiendo su vida y sus miserias a cambio de dinero.

Y si los espectadores estuviéramos dispuestos a cualquier cosa por nuestros hijos, no veríamos nosotros ni dejaríamos que vieran ellos programas que ofrecen modelos de conducta tan retorcidos y equivocados.