27 agosto 2014

DJANGO HERMÉTICO

Para los chicos de Canal +, “Django desencadenado” es cine. Lo dice el cartelito, cortesía de la casa, que aparece al pulsar el botón “piloto” en el mando a distancia. Bien. Pero el cartelito no sólo aclara que la película de Tarantino “Django desencadenado” es cine, sino que apostilla que la tremenda historia de crueldad y venganza del esclavo negro Django es una “comedia”. Ay. Una de dos, o la comedia es un género en el que caben desde las películas de los Hermanos Marx a la trilogía de la depresión de Lars Von Trier, o alguien ha metido la pata y ha confundido los cartelitos. Si es lo primero, supongo que tendremos que acostumbrarnos a ver “Juego de tronos” cono una telecomedia de larga duración y a Michael Haneke como un nuevo Jerry Lewis levemente austriaco. Si es lo segundo, entonces se trata de una epidemia.

La semana pasada, en el telediario de La 1, Iliana Viera informaba desde Queralbs, en Girona, acerca de la negativa de Jordi Pujol a hacer nuevas declaraciones sobre sus vergonzosos líos de la siguiente manera: “Aquí, en la casa de Queralbs, donde se refugia Jordi Pujol, el absoluto es hermetismo”. Enorme. Ya sabemos que el hermetismo siempre es absoluto, como los espectáculos son dantescos o las emociones no se pueden expresar con palabras, pero desde ahora el absoluto es hermetismo. Hegel debe estar aplaudiendo desde su tumba berlinesa. Si, como dice Katharine Hepburn interpretando a Leonor de Aquitania en “El león en invierno”, todo es posible en un mundo en el que los carpinteros resucitan, todo es  posible en un mundo televisivo en el que los cartelitos se mezclan convirtiendo a “Django desencadenado” es una comedia y los periodistas se confunden haciendo del absoluto un hermetismo. Me gustaría contribuir a este bonito lío diciendo que Django es un absoluto hermético de la esclavitud y que el absoluto hermético de Jordi Pujol en su casita de Queralbs es una comedia. Le toca.