01 agosto 2014

VERANO AZUL 2.0


La cabecera de “Verano azul 2.0” conserva la famosa sintonía de la serie original, pero en vez de mostrarnos imágenes de la pandilla de amigos en bicicleta, vemos planos medios de cada uno de los jóvenes chateando a través de whatsapp o haciéndose selfies. La serie narra el verano que  pasa en Nerja un grupo de jóvenes acostumbrados a vivir en la ciudad. En el primer capítulo vemos a Bea -diecisiete años, sosita- y a su hermano Tito -diez años, simpático- chateando a través de whatsapp sentados en un bar del pueblo; entra Desi -quince años, tímida- y se acerca a la barra, pregunta al camarero la contraseña de la wifi y se sienta en una mesa cerca de Bea y Tito para chatear a través de whatsapp. De pie en la entrada está Javi -diecisiete, chulito- chateando a través de whatsapp. Al final del episodio entran Quique -dieciséis, pánfilo- y sus padres, se sientan en una mesa del fondo y Quique comienza a chatear a través de whatsapp. En la última escena, Bea y Tito se levantan y salen a la calle. Bea se hace un selfie.

Durante los siguientes capítulos estos chicos, cada uno por su lado, vivirán múltiples peripecias, como cuando a Quique se le está acabando la batería y tiene que volver a su casa porque no se ha traído consigo el cargador. La serie refleja muchas de las encrucijadas en las que se encuentra atrapada la juventud actual: la angustia de los que no tienen datos móviles y se encuentran en una zona en la que es difícil pillar wifi, cómo lidiar con los pesados que se meten siempre en los selfies, la disyuntiva entre el uso de los mensajes de texto habituales o el uso de los mensajes de audio que ahora permite whatsapp. El último episodio promete ser particularmente intenso y reemplazar en la memoria colectiva a las escenas más famosas de la serie original. En él, Pancho, un joven de la localidad que no había aparecido hasta ahora, entra en el bar gritando entre lágrimas que Chanquete ha muerto. Bea y Tito, Desi, Javi y Quique, que no han llegado a conocerse en toda la serie y están sentados en mesas separadas, no levantan la vista del smartphone.