22 junio 2016

EL MISTERIO DE "LOS MISTERIOS DE LAURA"

Un amable lector me pide que le explique el misterio de “Los misterios de Laura”. Es un metamisterio. Un misterio llamado a acabar con todos los misterios. La madre de todos los misterios. Un misterio tal que un misterio mayor no puede ser pensado. El planteamiento haría las delicias de cualquier detective: (1) TVE produce una serie estupenda llamada “Los misterios de Laura”, (2) la maltrata, como tantas veces hace con su propia producción, demorando exageradamente su emisión y moviéndola excesivamente en días y horarios, (3) aun así la serie se gana el favor del público, (4) la Warner y la NBC norteamericanas se interesan por ella y realizan una serie mediocre que sólo dura dos años, (5) TVE cancela “Los misterios de Laura” y compra para su emisión en España “The mysteries of Laura”, y (6) TVE promociona la próxima emisión de la serie transoceánica bromeando con su parecido con la serie nacional que la propia cadena malogró. Sospechosos en TVE: Francisco Díaz Ujados, director de Contenidos y Antena; Marta Abad Vitoria, directora de Marketing; Fernando López Puig, director del Área de Ficción; Rodolfo Domínguez Alfageme, director del Área Comercial.

No sé resolver el misterio, amable lector. Y es sabido que la mejor forma de fingir una explicación que no se sabe dar es apoyarse en un tecnicismo que parezca explicar lo que sigue inexplicado. En este caso es “externalización”, ese proceso tan de moda por el que algunas empresas delegan la realización de algunas partes de su producto en terceras empresas. TVE es moderna y molona, por eso externaliza “Los misterios de Laura” y hace que el dinero del contribuyente vaya a Debra Messing en vez de ir a María Pujalte, consiguiendo que descienda la cuota de ficción española en la televisión pública española gracias al talento de los autores de ficción española y a la incompetencia de los gestores de esa ficción española. Laura Lebrel ya no está entre nosotros para encontrar al culpable, y, sinceramente, dudo mucho de que Laura Diamond, tan mona ella, tan previsible, tan tan sosita, lo consiga.