17 junio 2016

TIEMPOS DESQUICIADOS


Aceptémoslo. Aunque nos duela. Aunque no nos duela. Las entrevistas políticas que hace Pablo Motos en campaña, cuando todos los candidatos van pasando en fila por “El hormiguero”, no son peores que las que hacen los periodistas y presentadores especializados en política en programas como “La sexta noche”, “El cascabel”, “Al rojo vivo” o “Los desayunos de TVE”. Es así. Es cierto que el magacín de Antena 3 añade en sus minutos finales juegos variados que rompen el tono de un espacio serio. Pero reto a cualquiera que esté en contra de mi tesis a una prueba en la que lea la transcripción de la parte central de las entrevistas de Motos e intente distinguirlas a ciegas de otras transcripciones de entrevistas a los líderes de los grandes partidos realizadas por Pedro Piqueras, Ana Pastor o Susanna Griso.

Es cierto que también Piqueras, Pastor o Griso sabrían entrevistar a David Bustamante con igual oficio que el que demuestra Motos. Pero que la entrevista a Mariano Rajoy que va a tener lugar en “El hormiguero” no vaya a ser peor –de hecho, con toda probabilidad va a ser mejor- que la que le realizaron Antonio Jiménez y sus secuaces en 13tv da lugar a dos posibles explicaciones, y las dos son inverosímiles: (1) los periodistas “serios” antes citados, más Ferreras, más Lomana, más Pardo, son en verdad farsantes que fingen practicar un arte especializado que está al alcance de todo el mundo -¡pffff!-, y (2) Pablo Motos es un gran periodista que domina el género de la entrevista en profundidad y cuyo talento se está malogrando en un programa de entretenimiento menor -¡pffffffffffff!-.

Y una vez descartadas estas dos explicaciones imposibles, la tercera que nos queda, por improbable que sea, ha de ser la cierta: la situación política española es tan anómala, tan límite, que se han desdibujado los requisitos y las competencias para ejercer el periodismo político. Vivimos tiempos desquiciados, radicalmente extremos, y la prueba irrefutable es que no podemos distinguir una intervención de Iñaki Gabilondo de otra de Trancas y Barrancas.