19 junio 2016

EL PODER Y EL PESCADO



Cada capítulo de “Juego de tronos” parece esforzarse más que el anterior en dar la razón a Maquiavelo cuando decía que es mucho más seguro ser temido que amado porque, en general, los hombres son ingratos, volubles, simulan lo que no son y disimulan lo que son y mientras les haces favores son todo tuyos, pero cuando la necesidad te viene encima, vuelven la cara. Casi todos los personajes de “Juego de tronos” estarían de acuerdo con el autor de “El príncipe” en que los hombres vacilan menos en hacer daño a quien se hace amar que a quien se hace odiar, y se reirían de Platón cuando hace decir a Sócrates en el diálogo “Critón” que no se debe responder con injusticia ni siquiera cuando se recibe injusticia, puesto que la injusticia siempre es mala y vergonzosa para el que la comete. Cersei Lannister, Petyr Baelish e incluso el insufrible Gorrión Supremo usarían el “Critón” para equilibrar una mesa coja y leerían “El príncipe” con la misma satisfacción con la que Ronald Reagan leía las Selecciones del Reader´s Digest.

Y, sin embargo, ahora mismo no me preocupa tanto la concepción de la naturaleza humana que se sigue de las conductas de Cersei, Petyr o el Gorrión Supremo como la manera de ver el mundo de los mercaderes que venden pescado en “Juego de tronos”. Gracias al estupendo documental “España, tierra de hielo y fuego” (Movistar +) nos enteramos de que las escenas del mercado de Braavos que vimos en el primer capítulo de la sexta temporada de “Juego de tronos” se rodaron en Girona y, además, el pescado que se ofrecía en los puestos era de verdad y muy fresco. Es curioso saber que a los extras de “Juego de tronos” se les clona en postproducción, mientras que el pescado del mercado es fresco, sin trucos, efectos o retoques. Sabemos muchas cosas del pescado de Braavos, pero no sabemos nada de los mercaderes de pescado. ¿Son los mercaderes mejores personas que los señores, o los mercaderes ven el pescado como Cersei o Petyr ven el poder? ¿Ese tipo que vende pescado en Braavos estaría de acuerdo con Kant cuando decía que es conforme al deber que el mercader no cobre más caro a un comprador inexperto, o vacilaría menos en engañar a un cliente que se hace amar que a uno que se hace temer? Ya sabemos lo que podemos esperar de una Cersei o de un Petyr, pero no sabemos si los mercaderes de Braavos son kantianos o maquiavélicos. ¿Será el pescado la continuación de la política por otros medios?