26 diciembre 2010

DEL REY ABAJO, CUALQUIERA

Los diez minutos más importantes del año televisivo no volverán a ser lo que eran. Antes poseían la dignidad que les confería acoger el discurso navideño de Su Majestad el Rey Juan Carlos I. No volverá a ser así. Anteayer el discurso lo pronunció solo su majestad el rey Juan Carlos I. La nueva Ortografía de la Real Academia así lo establece y así será en lo sucesivo. Juan Carlos deja de ser "Rey" con mayúscula para ser "rey" con minúscula, como lo es el rey del ajedrez o el rey de bastos; se deja de servir al Rey para servir al rey, lo que parece más el acto rutinario de un camarero sirviendo pescado que un acto de heroísmo patriótico; el rey será el soberano y Soberano solo será una marca de brandy… y el mensaje navideño baja un peldaño, igualándose a los miles de plebeyos mensajes publicitarios y propagandísticos que pueblan la tele.

Y no es esto lo único que ha cambiado estas navidades. Antes el Papa mandaba una bendición urbi et orbi a Roma y al mundo, pero a quien vimos ayer no fue al Papa sino al papa, y tantos años de “Cruz y Raya” han conseguido que los espectadores nos quedáramos esperando que, en vez de bendecir, el papa mandara cargar la "fragoneta" con los "malacatones". Así no hay manera de celebrar nada en condiciones.

En la presentación de las nuevas reglas, el académico Salvador Gutiérrez señaló hace unos días que la Ortografía produce "importantes repercusiones educativas, sociales, culturales e incluso económicas". Le faltaron las televisivas. "La Ortografía da forma a nuestros pensamientos y a nuestros sentimientos", dijo el príncipe en el mismo acto. En efecto, ni pensamos ni sentimos lo mismo si la Real Academia establece que "ninguna de las mayúsculas de relevancia está justificada". Años llevan en la tele intentando modernizar la retransmisión del mensaje del rey, pero parece que esto ya es demasiado para ellos. Por eso anteayer emitieron el mayúsculo “Mensaje de Navidad de Su Majestad El Rey”.

1 comentario:

gero dijo...

Me llena de orgullo y satisfacción decir que me parece una babayada suprimir la mayúscula de Rey, por ejemplo. ¿Qué más dará? ¿Acaso con esto evolucionamos en nuestra vida?

Yo creo que causa más confusión al leer un escrito, por ejemplo.