06 diciembre 2010

WIKILEAKSTV

Hay quien dice que las filtraciones de Wikileaks no son más que cotilleos como los cotilleos de los programas de cotilleos. Coño, pues si ésta es la aportación de la tele al mundo globalizado no está tan mal la cosa. Es más, la tele se merece que le devuelvan el favor y surja una página web de filtraciones sobre el mundo de la televisión. Pero ya.

Un buen comienzo de Wikileaks TV sería conocer lo que realmente piensan de su programa quienes lo realizan. De cara a la galería todo el mundo dice que el programa que está haciendo es el programa de sus sueños. Ya. Quisiera ver yo lo que dice Jorge Fernández en privado al verse preso del campo gravitatorio de “La ruleta de la suerte” desde hace un lustro: “Todos los puñeteros días el mismo aburrimiento. Encima el programa triunfa entre los jubilados que ese día no fueron al médico, así que no debería quejarme. ¿No podían darme un concurso más digno, de esos del montón, a las ocho de la tarde?”. Y lo que murmuran por lo bajinis David Cantero y Matías Prats cuando terminan los informativos de Telecinco y Antena 3: “Hasta el culo de tanto suceso y tanto sensacionalismo informativo, pero pagan mejor que en La 1”. En esas entregas de premios televisivos en las que todos aplauden tan ufanos se les iba a quedar la misma sonrisa de compromiso que ensaya estos días Hillary Clinton.

Pero, sobre todo, Wikileaks TV debería mostrarnos los movimientos empresariales, qué se negocia realmente en las fusiones entre cadenas, los intereses de poder. Con Wikileaks los historiadores pueden por primera vez estudiar historia en tiempo real, interfiriendo así en su objeto de estudio. Pues en Wikileaks TV igual. Si queremos saber los intereses económicos que la política esconde, también queremos saber los intereses políticos que hay detrás de los intereses económicos de las cadenas. Y que el cotilleo televisivo por fin valga la pena.