22 noviembre 2012

APRENDE, GABILONDO, CHATÍN



A ver si te enteras, Ignacio Escolar. A ver si os ponéis las pilas, Edurne Uriarte, Enric Juliana, Marisa Cruz y demás tertulianos de “Los desayunos de TVE”. ¿No os da vergüenza, Antonio Miguel Carmona, Jesús Maraña, “Chani”, Fernando Berlín, que tenga que venir un ciudadano ajeno a la política a hacer el mejor análisis de las manifestaciones de la huelga general que hemos podido escuchar en los programas de análisis político de nuestras televisiones? ¿A qué esperáis, responsables de “Las mañanas de Cuatro” para sentar en vuestra a mesa al mismísimo Arturo Fernández? Ferreras, déjate de paridas y paridades, y tráete a “Al rojo vivo” a Arturo Fernández si quieres contar con la opinión más lúcida que se puede encontrar actualmente en España.

Porque es Arturo Fernández, -nuestro maduro galán de Gijón-, a quien me estoy refiriendo, después de que en “El gato al agua”, -nuestra madura tertulia política de Intereconomía-, diseccionara brillantemente lo ocurrido el 14-M de la siguiente manera: “Lo que pasa es que no hay que salir a la calle. Y cuando se sale a la calle, coño, sal con gente guapa, porque las manifestaciones... yo en mi vida he visto gente más fea, mecagüen la leche. Dije, ¿pero cómo es posible? A éstos no los veo por la calle. Deben de tenerlos en campos de concentración, porque no lo puedo entender. Y dicen: que salga la manada, y ahí van. No, hombre, no. Mira: los países que viven exclusivamente del turismo, si un día les da por poner en grandes fotografías en sus países la fotografia de cuando salen a la calle aqui, y ponen ‘con lo que te vas a encontrar’, aquí no viene ni el Tato. Hay que poner gente guapa. La gente guapa siempre funciona, y no hay gente fea, excepto éstos, que yo no sé dónde fueron a por ellos. Sinceramente, y me fastidia, porque yo quiero lo mejor para mi país”.

Los tertulianos de Intereconomía se desternillaban sonoramente y Miguel Durán califico a Arturo Fernández de “revolucionario”. Mientras tanto, Iñaki Gabilondo sigue con sus decimonónicos editoriales hablados en la red. Voy a echar la pota.