26 abril 2013

#PORELCAMINODESWANN

(Esta columna ha sido posible gracias a la sin par documentalista Belén Suárez Prieto).

Un día de primavera, cuando Marcel Proust volvía a casa, su madre, viendo que él tenía frío, le propuso que tomara, en contra de su costumbre, una taza de té. Primero Marcel dijo que no; pero luego, sin saber por qué, volvió de su acuerdo. Mandó su madre por uno de esos bollos, cortos y abultados, que llaman magdalenas, que parece que tienen por molde una valva de concha de peregrino. Y muy pronto, abrumado por el triste día que había pasado y por la perspectiva de otro tan melancólico por venir, Marcel se llevó a los labios unas cucharadas de té en el que había echado un trozo de magdalena. Pero en el mismo instante en que aquel trago, con las migas del bollo, tocó su paladar, se estremeció, fija su atención en algo extraordinario que ocurría en su interior. Un placer delicioso le invadió, le aisló, sin noción de lo que lo causaba. Y él le convirtió las vicisitudes de la vida en indiferentes, sus desastres en inofensivos y su brevedad en ilusoria, todo del mismo modo que opera el amor, llenándose de una esencia preciosa; pero, mejor dicho, esa esencia no es que estuviera en él, es que era él mismo. Dejó de sentirse mediocre, contingente y mortal. ¿De dónde podría venirle aquella alegría tan fuerte? Se daba cuenta de que iba unida al sabor del té y del bollo, pero le excedía en mucho y no debía de ser de la misma naturaleza. ¿De dónde venía y qué significaba? ¿Cómo llegar a aprehenderlo?

Decidió entonces Marcel que debía compartir aquello en su cuenta de twitter. Reconoció el tacto liso del móvil entre los objetos de su bolsillo derecho, y, con maestría pero sin rutina, lo extrajo y sacó una foto a la taza de té y los restos y migas de magdalenas que la rodeaban. Con igual seguridad accedió a twitter desde el smartphone y colgó esa imagen, tras lo que tecleó el hashtag #sentircosasquepasaranalahistoriadelaliteraturaalcomermagdalenas quetedatumadre. Pocas horas después lo habían retuiteado cincuenta y ocho amigos de Proust, y esa semana salió seleccionado en el ranking de twitter de “Top Trending Tele” de laSexta.