14 abril 2013

MENUDO TIEMPECITO



¿Hartos de mantener charlas insustanciales sobre el tiempo? ¿Cansados de que les pillen en un ascensor y les digan que hay que ver qué frío, qué calor o qué manera de llover, y le obliguen a contestar con un comentario insustancial del mismo jaez? Pensando en estos casos, Mònica López, directora del departamento del Tiempo de TVE, añadió el otro día un par de densos minutos a la información del tiempo que permite introducir un interesante giro a las conversaciones de ascensor. Gracias a ella, ahora podrán ser así:

- Hay que ver qué manera de llover, ¿verdad?
- Sí. Uno de los lugares donde menos llueve del planeta es el desierto de Atacama, en Chile, lo que lo convierte en un lugar privilegiado para tener un observatorio astronómico. Allí está el telescopio VLP (Very Large Telescope), uno de los telescopios más grandes del mundo -de hecho es un conjunto de cuatro grandes telescopios- que forma parte del Observatorio Austral Europeo. Desde allí han podido captar la imagen más precisa jamás obtenida de la nebulosa planetaria IC1295. Una nebulosa planetaria no es más que la atmósfera de una estrella en la fase final de su existencia. Las estrellas parecidas al Sol -o incluso algo más grandes- al final de su existencia expulsan su atmósfera, que se queda formando una burbuja de color verde en torno a un pequeño punto que es el resto de la estrella, que termina enfriando y muriendo en forma de enana blanca. El color verde se lo da el oxígeno ionizado de la atmósfera. Se llama “nebulosa planetaria” porque en los inicios de su observación ese aspecto verdoso hacía pensar a los astrónomos que era un planeta como Urano o Neptuno, como los planetas más alejados de la Tierra, pero luego, cuando las herramientas fueron más potentes, descubrieron que no era eso, que no era un planeta, sino la atmósfera de una estrella moribunda que expulsaba su atmósfera y formaba esa burbuja de color verde. ¿Sorprendente, verdad?

Vaya cómo mola. Como Mònica López se lo siga currando así de bien, en este país no va a reconocer las conversaciones de ascensor ni la madre que las parió.